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El River de Gallardo, un espejo con el que Boca puede ilusionarse

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Después del empate 1 a 1 frente a Junior en Barranquilla, los simpatizantes de Boca reparten sus emociones entre el alivio por haber gambeteado una eliminación que pareció cercana tras el penal alucinado por el árbitro ecuatoriano Rody Zambrano y la incertidumbre que genera depender de otros para asegurar en la última fecha del grupo H la clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores.

Entre los motivos que los más afectos a las casualidades pueden esgrimir para engordar la ilusión está la mirada en un espejo que no todos observarán con agrado: el River campeón de la Libertadores en 2015, que llegó a la jornada decisiva de su zona en aquella edición ante un panorama muy similar al que ahora enfrenta el equipo dirigido por Guillermo Barros Schelotto.

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Hace poco más de tres años, el 8 de abril de 2015, River terminaba empatando 2 a 2 en el Estadio Universitario de Monterrey con Tigres de México un partido que perdía 2 a 0 a cuatro minutos del final. Los tantos de Teófilo Gutiérrez y Rodrigo Mora rescataron esa noche al Millonario.

Rodrigo Mora, entre Hugo Ayala y Guido Pizarro durante el partido entre River y Tigres en Monterrey. El uruguayo hizo goles decisivos para el equipo de Gallardo en la Libertadores de 2015. (EFE / Miguel Sierra)

Rodrigo Mora, entre Hugo Ayala y Guido Pizarro durante el partido entre River y Tigres en Monterrey. El uruguayo hizo goles decisivos para el equipo de Gallardo en la Libertadores de 2015. (EFE / Miguel Sierra)

De todos modos, esa igualdad dejó al conjunto de Núñez tercero en su grupo, con 4 puntos y -2 de diferencia de gol, y con la suerte en manos propias y ajenas para sortear la valla del grupo 6: en la última fecha debía derrotar como local a San José de Oruro, que también contaba con chances de saltar a octavos de final (tenía 4 puntos y -5), y esperar que Tigres, que ya se había asegurado el primer puesto (11 puntos y +8), al menos empatara en Perú con Juan Aurich (6 y -1).

Una semana más tarde, River hizo los deberes en el Monumental: goleó 3 a 0 al modesto elenco boliviano con tantos de Mora (dos) y Teo. Y Tigres dio la mano que se esperaba: con una alineación conformada íntegramente por futbolistas que no solían ser titulares, los mexicanos batieron 5 a 4 a Juan Aurich en Chiclayo. Contando monedas hasta último momento, el equipo argentino compró su billete para la instancia de definición mano a mano.

Luego la historia está más fresca: eliminó a Boca, en aquella serie inconclusa por el ataque con una sustancia tóxica a los jugadores de River en la manga de la Bombonera tras el entretiempo de la revancha; a Cruzeiro, con goleada 3 a 0 en Belo Horizonte incluida, y a Guaraní de Paraguay antes de doblegar nuevamente a Tigres en la final con un empate 0 a 0 en la ida y un 3 a 0 en Núñez.

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