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Del Potro-Nadal: una frase histórica y un duelo con antecedentes emocionantes

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En 2008, cuando ya se sabía que Argentina y España debían jugar la final de la Copa Davis, una frase marcó una relación para siempre. “Vamos a sacarle los calzones del orto a Nadal”, dijo Juan Martín Del Potro. Venía entonado después de ganar las semis ante Rusia y se ilusionaba con darle a su país la primera Ensaladera de Plata. El resto de la historia es recordado: Rafa no vino a Buenos Aires por una lesión pero igual Argentina perdió la serie en Mar del Plata. Así y todo, las palabras quedaron como marca registrada de un duelo entre titanes, que tiene dominio del manacorí (9-5) y que tendrá este viernes un capítulo más.

Antes de los dichos de Delpo, a los que no tardaría en bajarles el tono, se habían enfrentado en tres ocasiones. Una de ellas, justamente en Roland Garros, donde ahora se volverán a cruzar. Fue en la primera ronda de la edición 2007 y Rafa se quedó con una cómoda victoria en tres sets, cuando Delpo ​tenía 18 años y era el 59° del ranking. Antes se habían visto las caras en octavos del Masters de Miami y después lo hicieron en segunda ronda de Queens. Todos fueron triunfos del manacorí sin ceder un solo set.

El año siguiente sería el mejor para Del Potro en cuanto a los enfrentamientos con el español. En el primero de los duelos fue victoria de Rafa, en cuartos de Indian Wells. Pero una semana después llegaría el bautismo del tandilense, en Miami, también por cuartos de final, que despertaría su apetito. Luego llegaría una victoria en Canadá y el gran triunfo, con paliza incluida, de semifinales del Abierto de los Estados Unidos para encaminarse a ganar su primer Grand Slam.

Las lesiones impidieron que se enfrentaran más veces. Por eso recién se vieron las caras nuevamente en 2011. Y ese año no fue el mejor para Delpo en este duelo: jugaron tres veces, todas victorias de Nadal. La última de ellas, en otra final de Copa Davis y sobre polvo de ladrillo, en cuatro sets. Ese fue el segundo y último enfrentamiento de ambos en esa superficie, la misma en la que el español es rey y en la que se verán las caras este viernes.

Los últimos cuatro enfrentamientos fueron repartidos. En 2013 ganaron una vez cada uno (Rafa en la final de Indian Wells y Delpo en las semis de Shanghai) y recién volvieron a cruzarse en 2016, después de la larga inactividad del argentino por las lesiones en sus muñecas. El reencuentro fue con la épica victoria en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en semifinales, que quedaría entre las mejores de su carrera junto a la de Nueva York en 2009.

Un año más tarde chocaron en la misma instancia en el US Open y allí se impuso Nadal.

Aquella frase de 2008 solo tensó brevemente una relación en la que se impone el respeto, aunque no haya amistad. Tuvieron en 2011 otro encontronazo en una cancha, en Wimbledon, pero no pasó a mayores.

Para Del Potro, ganarle a Nadal en la superficie en la que domina sin discusiones sería una gran satisfacción. Pero le permitiría, además, quedar a un paso de alcanzar su mejor marca histórica si de ranking se habla.

Este jueves, con la victoria sobre Cilic, se aseguró el cuarto lugar, igualando lo que había hecho en 2014. Si gana el torneo superará también a Alexander Zverev y será el número 3 por primera vez en su carrera. ¿Podrá? Con Del Potro nada parece imposible.

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