OpiniónPolítica

EL CULTO A LA PERSONALIDAD en nuestra provincialización

30,195 Visitas totales, 6 Vistas de hoy.

OPINIÓN: Anibal Hardy | El “culto a la personalidad” de los líderes ha sido y es uno de los peores vicios políticos, caracterizado por la obsecuencia y pleitesía –directas o indirectas– a personas en el ejercicio del poder y que es anejo a los Estados autoritarios y totalitarios.

Pareciera que el fenómeno no es sino una réplica del viejo uso, corriente desde Alejandro Magno, de divinizar a ciertos hombres. Se trata del vano intento de elevación de una criatura hasta las alturas divinas, de una glorificación y una divinización de la naturaleza humana.

Mas la realidad evidencia que aquéllos a quienes se pretende de algún modo divinizar, son sólo hombres, con todo lo que ello implica de limitación e incertidumbre, con nuestra miseria real y más profunda, la de nuestros pecados y la de nuestra muerte.

En “Todo es Historia” escribió Gregorio A. Caro Figueroa que hay que aprender que el culto a las personas resulta casi tan efímero como sus vidas y que la adulación parece destinada a prolongarse sólo un trecho más allá de sus muertes; y agregaba: “´¿Stalin? De aquí a cincuenta años todos lo habrán olvidado`, aventuró Bertolt Brecht, quince años antes de la muerte del dictador soviético, a quien sus acólitos auguraban inmortalidad. Bretch cometió pecado de optimismo pues en 1956, sólo tres años después de su muerte, Stalin fue arrancado de los altares después del lapidario discurso de Nikita Kruschev en el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, en el que denunció las ´monstruosas proporciones` que había alcanzado el culto de la personalidad detrás del cual se ocultaron millones de crímenes”.

Los formoseños debemos cuidarnos absolutamente de caer en la adulación y el servilismo propios del “culto a la personalidad”, que vinculan a las masas en una relación de demagogia y aprovechamiento, como ocurrió en el desfile por nuestro festejo por la provincialización.

Anibal Hardy

Comments

comments

Comenta aquí