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River se fue de San Lorenzo con gusto a poco por un nuevo empate

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No puede River en la Superliga. No hay caso. No se engancha. Le cuesta meterse, no vive los partidos locales con la misma intensidad que las noches coperas. Entonces, se choca ante el fervoroso San Lorenzo y sufre. Rescató un empate el equipo de Marcelo Gallardo y estiró su invicto a 25 partidos. Pero no puede prenderse, deja escapar puntos que lo alejan de potenciales punteros. No ganó en cuatro fechas. Se ha acostumbrado a correr de atrás en el campeonato.

Blandi le rompíó el invicto a Armani.

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Y a San Lorenzo no le es fácil generar fútbol. No tiene demasiado talento en sus jugadores; no posee un distinto como Juan Fernando Quintero, capaz de meter un golazo de otro partido. Compensa con energía el Ciclón. Anoche, por cada jugador millonario había dos azulgranas. San Lorenzo peleó a este River guapo que es torazo en rodeo ajeno. Pero en el Gasómetro no: San Lorenzo ganó todas las divididas y puso el corazón en cada jugada. Con ímpetu se llevó puesto a un River que lució pesado. El empate de Nicolás Blandi fue el final de a racha invicta de Armani y una acto de justicia porque los santos no merecían perder. El punto, porque cómo se desarrolló el partido, terminó siendo valorado por San Lorenzo.

Está acostumbrado a irse de copas este River de Gallardo. Y después de noches de alegrías, se sabe, hay resaca. Fue duro el choque ante Racing por Libertadores, pero el elenco de Núñez lo sacó adelante con otra actuación casi perfecta. Entonces al River del Muñeco le costó dejar atrás esa victoria y entró dormido a jugar contra San Lorenzo. Tuvieron intensidades distintas los equipos. Era puro empuje el local y la visita no reaccionaba y encima perdió a Nacho Fernández por una lesión muscular. Es cierto que no fue vistoso el Ciclón, aunque fue superior. Y en los primeros diez minutos tuvo dos claras con el laborioso Nicolás Reniero (la primera contó con una atajada de compacto televisivo de Armani).

No mató San Lorenzo cuando debía hacerlo y River creció. Atacó siempre por derecha, con el tándem Montiel-Quintero. La sensación era inequívoca en el Gasómetro: si River se ponía fino en el último pase, marcaría. No estuvo lúcido Pratto para culminar, ni Santos Borré para picar y Juanfer falló algunos pases. Pero el peligro estaba latente.

Hasta que el colombiano la agarró a espaldas de Elías Pereyra, cerca de donde miraba el Pampa Biaggio, y dibujó un golazo inolvidable. Fue una diagonal hermosa con la pelota distante apenas unos centímetros del botín zurdo del cafetero. No tuvo que gambetear: alcanzó con los buenos movimientos de los delanteros para arrastrar marcas. La definición también fue de crack: casi con desprecio, al palo derecho de Navarro, despecio, letal. Como uno de esos goles que suele brindar Lionel Messi en la Liga española.

Merecía mejor suerte San Lorenzo en esa primera parte. Pero la jerarquía y las circunstancias pueden explicar los resultados. Armani tapó dos muy buenas, Jorge Baliño se comió un penal enorme deEnzo Pérez (rechazó con el codo un remate de Franco Moyano) y Quintero frotó su lámpara de elegido.

San Lorenzo siguió igual pese a la desventaja en la segunda parte. El Pampa fue ambicioso y acertó con los cambios. A Gallardo la muñeca esta vez no le funcionó: Mora entró con pocas ganas y Pity Martínez sobró el partido. Hizo todo mal, incluida una definición de derecha cuando había quedado mano a mano con Navarro. No se cansó de ir San Lorenzo y se conoce que el que no abandona tiene premio. Mora regaló un tiro de esquina y Nico Blandi aprovechó ese regalo del uruguayo. No bajó los brazos el Ciclón y tuvo recompensa. Queda alegría por las ganas que mostró el equipo. En River, las viejas dudas: no arranca en los torneos locales.

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