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La primereada de González devalúa la institucionalidad y la república

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“La PRIMEREADA en la jerga de las pandillas,  es aquella estrategia tramposa y desleal en la que el matón juega con el factor sorpresa y la traición… la estrategia solia consistir en que el agresor se hacía el desentendido, fingiendo que no quería dar pelea y cuando el contrincante se relajaba, bajaba la guardia ya desarmado, el matón lo golpeaba sorpresiva y arteramente”.  Es una piolada muy identificada con la cultura de la picaresca argentina.

Luego del episodio de Pirané, que generó una tan injustificada como salvaje represión, que siguieron con la increíble clausura y bloqueo del poder legislativo por parte de una patota de delincuentes (Triple A formoseña) respaldados por la policía de la provincia.

Todos hechos que dispararon la lógica convocatoria de pedido de informes del responsable principal del área , el ministro de gobierno González, que a su vez motivó la consabida negativa y el blindaje por parte del bloque justicialista. Así agotada la instancia de interrogar al principal responsable, la oposición se abocó a buscar  otros caminos para tratar el tema.

Así con una oposición con la guardia baja y desarmada, el jueves  intempestivamente el Ministro y colaboradores irrumpieron en el recinto con toda la documentación que por supuesto solo avalaba sus actuaciones, es muy difícil rebatir los argumentos que con documentos perfecta y premeditadamente preparados en Power Point el titular del IAS afirmaba la ilegalidad y falta de documentación del Evento en el Club Hípico de Pirané, sin que ningún diputado de la oposición haya tenido la posibilidad de reunir material que pruebe lo contrario, o mejor aún que los funcionarios y el intendente Zaragoza tengan la oportunidad de explicar la otra posición que afirmaba que el evento estaba perfectamente organizado.

Así el Ministro “Primereó” a una oposición que pecó de cierta ingenuidad al aceptar este  sorpresivo asalto a la Legislatura por parte de miembros de otro poder republicano y permitir la “bravuconada” del sector victimario que reprimió y en contraste es sumamente injusto y reprochable que al Intendente que fuera víctima de la represión y  que pretendía explicar lo ocurrido sobre el mismo hecho, un par de días antes una patota le impida la entrada y dos días después un ministro y sus funcionarios irrumpen cuando y como se les antoja ante el poder legislativo.

A Muchos de los conmocionados  legisladores tanto propios como  extraños y hasta a algunos sectores de la prensa, la primearada ministerial les pareció aguerrida, corajuda, pícara y hasta simpática la actitud pero a mi entender esto debería ser considerado un agravio a las instituciones y la república. Sostengo mi posición basado en una serie de razones que hacen a la formalidad, seriedad y previsibilidad de los actos de gobierno y que  son parte esencial de la calidad institucional y el funcionamiento de la Republica a saber:

Los  pedidos de informes a un ministro del poder ejecutivo, por parte del poder legislativo requiere de una serie de pasos formales necesarios para la  seriedad y previsibilidad del acto, por lo tanto se debe realizar una citación formal y por nota con suficiente antelación, explicando los motivos y muchas veces se acompaña de un cuestionario, precisando horario y lugar.

De esta manera tanto el ministro interpelado, como los legisladores a la sazón, los interpeladores podrán elaborar estrategias,  sus discursos, sus preguntas , y reunir toda la documentacíon probatoria, en esta “primereada” solo una parte lo pudo hacer  la otra estaba inerme.

También la prensa y otros sectores involucrados como por ejemplo en este caso, el Intendente y sus funcionarios podrían concurrir o hasta podrían ser citados a aportar pruebas, en el marco de una convocatoria previsible, seria y responsable. Todo a los efectos de que el Poder legislativo el  más democrático de la República pueda realizar una valoración equilibrada y objetiva de cada situación.

Lo ocurrido en el plenario del jueves pasado es una más de los oprobios e  irregularidades que han convertido a la legislatura en una simple escribanía de un poder ejecutivo que nunca lo respetó como otro poder republicano. Algún día, de una buena vez y por todas el Poder Legislativo debe aprender a hacerse respetar y recuperar su autoestima.

Blas Hoyos, presidente bloque de Diputados Constituyentes (M.C.)

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