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Análisis político: Estado enemigo, represión política, persecución ideológica; policial e institucional

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TOTALMENTE PROHIBIDO PENSAR DIFERENTE. Hace pocas horas se hizo público la denuncia de un peronista contra el Gobernador Gildo Insfrán, acusándolo de un rumor que casi todos ya sabían, del despido arbitrario e impune, sin causa y sin previo aviso de más de 40 trabajadores de la administración pública y de la Legislatura provincial, la mayoría simpatizantes de Adrián Bogado, empleados PLANTA PERMANENTE que cometieron el pecado capital de no profesar devoción  por la séptima reelección de Gildo Insfran.

Por ese solo motivo, el Estado que en esta provincia y desde hace más de un cuarto de siglo maneja una sola persona los declaró “Traidores”, y sin ningún justificativo los despidió de sus puestos públicos, como si fueran cargos partidarios y “patrimonio personal” del señor Gobernador como bien lo cuestionó la editorial del diario La Nación que además acertadamente concluyó en que “Insfran agravia las instituciones democráticas y republicanas”.

En Formosa no existe la JUSTICIA INDEPENDIENTE

Pero lo peor es que no hay donde reclamar, porque en Formosa no existe la JUSTICIA INDEPENDIENTE ni la división republicana de poderes, que garanticen derechos ante este atropello despótico, autoritario  y antidemocrático, que atenta contra las libertades, las garantías y los derechos individuales de los formoseños. El Estado es Gildo Insfran, el que no está con él es “enemigo” y al enemigo ni justicia.

Por eso, los reclamos se harán ante la Justicia Federal, porque en Formosa no hay garantías de nada para los que piensan distinto, quienes son declarados por el propio Estado como mal nacidos o forroseños. Es un ESTADO ENEMIGO manejado por una sola persona que solo le interesa perpetuarse en el poder absoluto y discrecional, sometiendo a las personas y persiguiendo a los súbditos que descreen de la seudo religión de él elegido de Dios.

Los declarados TRAIDORES, -como si fueran partidarias- sufrirán toda la furia del Estado y sus instituciones,  como lo advirtió la Concejal Gildista de Naineck y como lo sufrieron en carne propia el Intendente de Pirané Juan Domingo Zaragoza que además de la persecución política, la discriminación institucional, tuvo que soportar la represión policial y que entre otros atropellos intentaran armarle una municipalidad paralela.

Párrafo aparte merece lo sucedido al diputado Adrián Bogado en Las Lomitas, donde el Intendente Atilio Basualdo suegro del gobernador de la provincia, utilizó al locutor; el equipo; vehículos y empleados municipales que hostigar e impedirle desarrollar libremente sus actividades políticas al legislador provincial, que también aspira a la gobernación de la provincia.

Y pensar que fue Insfran el que acusó al gobierno nacional de TERRERORISMO DE ESTADO, ante el avance de las investigaciones judiciales por los graves delitos de Corrupción, de los que se lo acusa.

Y el Defensor del Pueblo?, bien gracias, solo defiende al Gobernador.

ESTADO ENEMIGO

La carencia de imparcialidad judicial en Formosa, así como los graves atropellos institucionales a las libertades cívicas, la corrupción generalizada y la opresión, son violaciones al Estado de Derecho vigente en nuestro país, que nos impulsan a pensar al gobierno como un “Estado enemigo” que declara enemigos a sus partidarios que no lo adulan, que no puede asegurar los derechos de los ciudadanos, abusa del poder, utiliza discrecionalmente los recursos y hasta evidencia una incapacidad para interactuar democráticamente con el gobierno nacional.

El estado provincial ha fallado en su papel primordial, garantizar los derechos constitucionales y las libertades cívicas de sus ciudadanos y representantes.

Cuando hablamos de opresión, no debemos pensar, necesariamente, en un tirano como aquellos que el mundo conoció en el siglo XX. La opresión puede ejercerse de muchas maneras y debe ser considerada en orden a las libertades de derecho natural en tiempos actuales, como la no discriminación por cuestiones de raza, sexo, etc.

La opresión del “Estado enemigo” se practica cuando se le pincha un globo a una niña en la vía pública, cuando se mete preso a un ciudadano por tener en su casa un cartel que reza “Fuerza Macri – Fuera corruptos”, cuando con una patota oficial se impide el normal funcionamiento del Poder Legislativo, cuando se ordena suspender el Festival La Paisanita, cuando se manda a la policía a balear una inauguración municipal, cuando se impide a la oposición desarrollar las actividades políticas en LA COSTANERA que libremente desarrollan ellos.

Opresión también se desarrolla cuando se manda a una concejal PJ a amenazarlos públicamente a los empleados públicos, con “cortarles la cabeza” si no van a aplaudirle a Gildo Insfran, o cuando se manda a un Jefe de Policía a amedrentar, patotear y amenazar a un productor por quejarse del mal estado de una ruta, que hace muchos años vienen prometiendo solucionar.

Opresión es el populismo, el clientelismo y el hostigamiento sistemático contra los ciudadanos a quienes ellos identifican como enemigos o mal nacidos, las restricciones a la libertad de expresión, y el uso monopólico y militante de los medios públicos y privados que solventa el estado, para crear un discurso único.

Opresión es la utilización de los fondos públicos en beneficio personal y político de quien los administra y en desmedro del resto, es la corrupción que exiben en forma obscena, es el avasallamiento de las instituciones y prostitución de los jueces por el poder político, etc.

En Formosa padecemos todos y cada uno de los ejemplos de opresión que hemos señalado, hasta el punto que es difícil poner en duda que estamos en presencia y bajo el yugo de un “Estado enemigo” y antidemocrático.

El Estado ha confiscado y se ha apropiado de fondos públicos para la financiación de sus actos políticos, OPNGT y campañas electorales, un robo; una estafa a los contribuyentes.

Todo esto y las persecuciones ideológicas son sólo comparable a regímenes que expresamente renegaron de la democracia.

El hecho penoso es que nos hayamos acostumbrado, y hayamos naturalizado la corrupción sistemática,  y los atropellos del Estado, al punto que resulte natural que un gobierno nos prohíba, nos eche o persiga por pensar diferente.

Si alguien se acostumbra a tolerar la violación de un derecho elemental en forma repetida, disminuirá casi a cero su capacidad de reacción frente a otras injusticias. Eso no nos puede pasar es hora de despertar y decir Basta.

Buena Semana

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