Opinión

Peronismo nacional: cualquiera de sus vertientes le asegura al kirchnerismo y a CFK y su familia, impunidad

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Por Rubén Lasagno – Llámese Peronismo Federal, Justicialismo, Peronismo ortodoxo o cualquier denominación que tomen para encarar las elecciones de 2019, cualquiera de estas falanges y desprendimientos del peronismo tradicional que eventualmente se haga del gobierno en octubre, indefectiblemente será el pase a la libertad de los corruptos kirchneristas que purgan cárcel por sus delitos y le asegurarán a la ex presidenta y sus hijos, hundidos en el barro de cuando delito económico y financiero se haya podido inventar desde el Estado, la impunidad en toda su expresión.

Lázaro, De Vido, Jaime y toda la gavilla de delincuentes que están presos, esperan paciente los pocos meses que faltan transitar hasta las elecciones, con la esperanza de ver derrotado a Macri en manos de algún peronista y por ende revocadas sus prisiones preventivas y luego, tras el trabajo de los jueces de “justicia ilegítima”, cerrar las causas donde cada uno de estos delincuentes están signados como parte de una banda cuya jefa (increíblemente) pretende presentarse a una nueva candidatura. Esto es a lo que aspiran; de allí a que se concrete, nadie (que no sean ellos) lo cree posible.

Por supuesto que nada de eso va a pasar. Está clara la poca, escasa e inexistente convocatoria que tiene Cristina Fernández y el espanto que causa hablar de “kirchnerismo” en el país, más allá de la imposición con forcep en la opinión pública del famoso “piso del 30%”, algo absolutamente inventado, irreal, forzado y falaz como lo ha sido siempre el relato K. Sin embargo, es cierto que la unidad de todos los sectores “peronistas” y kirchnerista, pueden hacer tambalear las pretensiones reeleccionarias de Macri, pero todo va más allá de si gana o no Macri o Cambiemos: es volver el reloj de la historia hacia atrás y entregarnos nuevamente al saqueo, el narcotráfico, el lavado de dinero, las persecuciones y la corrupción en todas sus formas, potenciadas por el ánimo de revancha y venganza que guardan quienes quedarán en la historia del país como los ladrones más grandes, quienes desvalijaron a los argentinos de manera obscena y brutal durante más de una década.

La ex presidenta, senadora y jefa de la banda, no supera el 20% de respaldo político entre los votantes del conurbano, porcentaje que va en baja por cuanto los intendentes miran de reojo el aceleramiento de las causas judiciales y la aparición de “arrepentidos” que sumen a la posible “candidata” en la más deleznable soledad, aún cuando un sector, como el de Sergio Massa por ejemplo, siga haciendo silencio especulando si conviene o no ser arrastrado por la mala imagen del personaje político más resistido y rechazado del país.

Pero el Peronismo espera. Decapitado, sin referentes de peso, ve en la ex presidenta un anclaje y un lastre. Sin embargo, el precio por llevar la carga tan pesada de esa herencia de corrupción y delincuencia puede hacer colapsar tal vez la única oportunidad que tenga el histórico movimiento político de Perón, de volver al poder desde las urnas.

Una cosa es cierta. El votante argentino, de cualquier latitud del país, sin duda que entre el kirchnerismo y “cualquier cosa”, votará cualquier cosa. El pueblo está harto de todo lo que ve, escucha y descubre día a día sobre cómo nos robaron y nos sodomizaron por una década ciertamente perdida para el país. Es posible que el votante medio no lo quiera a Macri por mentiroso, inútil y sesgado de sus promesas de campaña, pero, en todo caso, las elecciones de este año se van a dirimir entre lo malo y lo peor. Triste destino el nuestro de no tener elección. Es un mal que arrastramos desde hace tanto tiempo que lo hemos internalizado como algo normal.

La peor crisis que un país puede enfrentar, es la moral. Y que una jefa de una asociación ilícita figure en la próxima grilla de candidatos a la presidencia, no habla mal de ella, sino de nosotros como sociedad que lo permitimos. Sin embargo, creo en la selección natural de las cosas y fundamentalmente en la que se va a generar en el mes de octubre, cuando la mayoría de los argentinos, decidamos un nuevo “Nunca más”; el de la corrupción y lo corruptos. Si votamos con el peso de la historia reciente y la conciencia limpia, los delincuentes no van a tener oportunidad de soñar con un nuevo gobierno cómplice que los ponga en la calle como una burla hacia quienes tenemos la mejor arma para exiliarlos en el olvido: el voto. (Agencia OPI Santa Cruz)

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