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Se acabó el festival del canje de pasajes pero persisten los absurdos

Después de décadas de vigencia de uno de los curritos más insólitos de la administración públicaGabriela Michetti emitió ayer un decreto administrativo que acaba con el insólito sistema que permitía a los senadores canjear por dinero en efectivo 20 pasajes de avión y 10 ómnibus cada mes y así hacerse de un suculento sobresueldo que llegó a ser de más de 90 mil pesos mensuales.

No hubo grietas entre las principales bancadas del Congreso para usufructuar de este artilugio. Tampoco para ocultar cualquier información sobre cómo utilizaba cada legislador los pasajes (se podían transferir a cualquier persona, utilizarlos para irse de vacaciones o revenderlos) o cuánto dinero se llevaban por el canje.

Infobae fue siguiendo este tema casi en soledad a pesar de las respuestas negativas de ambas Cámaras a los pedidos de acceso a la Información Pública y hasta el rechazo en el Senado de un amparo judicial.

El año pasado, luego de publicar el ranking completo de los diputados más canjeadores (conseguido por la ONG Directorio Legislativo luego de una batalla judicial), se desató un escándalo público. Las autoridades de ambas cámaras se comprometieron a terminar con el sistema pero sólo la Cámara baja lo hizo, a medias. En el Senado, todo se mantuvo igual o peor, porque el monto otorgado por cada pasaje canjeado creció otro 30 por ciento.

Fuentes de Cambiemos sostenían que querían derogar el sistema pero era difícil tomar una decisión que generaría broncas al estar en minoría en ambas cámaras y necesitar los votos de otros bloques para aprobar cualquier ley. Es lógico imaginar que Michetti lo hace finalmente ahora, hacia el final de su mandato, en busca del bronce.

Pero si bien la derogación del canje de pasajes es loable, los absurdos no acaban. En el Senado pasará a aplicarse el mismo sistema que rige desde el año pasado en Diputados y que otorga a los legislados la posibilidad de optar por uno de cuatro menúes por «gastos de movibilidad» que incluyen un numero variable de pasajes nominados, pasajes no nominados (que puede utilizar cualquier persona) y dinero en efectivo.

La opción más elegida al día de hoy es la que otorga $30 mil pesos en efectivo y 10 pasajes mensuales no transferibles ni canjeables. No importa dónde viva el legislador y para qué destino o con qué fin utilice los pasajes.

Un diputado nacional percibe un salario de $179.712 ($120.902 neto) y un senador  $218.935 ($148.419 neto). A eso hay que sumarle los viáticos de 30 mil pesos y 10 pasajes de avión. Aunque el legislador viva a dos cuadras del Palacio del Congreso.

Algunos legisladores, como Miguel Angel Pichetto o Fernando «Pino» Solanas, han reclamado que su sueldo es bajo y debería ser mayor.

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