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Comisaria del Menor: “LA VIDA POR LA LIBERTAD”

OPINIÓN: Pedro Velázquez Ibarra | “Tiernas y silenciosas víctimas de la injusticia social, del abandono y de los abusos del poder. El pueblo de Formosa 16/10/89. Día de su holocausto”, reza la placa alusiva a la horrible muerte de ocho niños en la Comisaria del Menor.

Al cumplir un nuevo aniversario de la mayor violación a los derechos humanos ocurridos en la Argentina en tiempos de gobiernos democráticos, quiero recordar una vez más el ejemplo de dignidad de los niños que en condiciones inhumanas de detención, sometidos a todo tipo de tormentos y en estado de inanición, decidieron una siesta despreciar la comida que nunca llegaba para luchar por la libertad pérdida por el delito  de ser pobres, y desesperados por llamar la atención de las autoridades prendieron fuego a los colchones y a sus vidas hasta perderlas en 500 grados de temperatura dentro de la celda donde estaban hacinados. El carcelero era un  conocido pirómano que “extravió” las llaves, limitándose a contemplar extasiado el fuego.

Que paradigma la de estos ochos niños, comenzando por el indiecito Dañacón de apenas 10 años de edad que fue el  primero en morir como siguiendo el destino de su raza, luchando por su libertad hasta la muerte, para aquellos que en medio  de la concupiscencia  más obscena sobreviven sometidos  para no perder sus privilegios.

Sin tener noticia del pensamiento de Goethe los niños inmolados demostraron que “solo es digno de libertad el que sabe conquistarla cada día”, tampoco conocían a García Lorca pero “en la bandera de la libertad bordaron el amor más grande de sus vidas”.

No quiero recordar este año los nombres de los funcionarios, jueces y dirigentes políticos responsables, primeramente de la tragedia y luego de la estrategia de encubrimiento e impunidad, sin perjuicio de que es una historia que merece ser siempre contada, porque, como diría Martin Fierro “a veces no recordar es también tener buena memoria”.

Juan Salvador Gaviota nos enseñó que “la única ley verdadera es  aquella que conduce  a la libertad”, y por ello simplemente me permito rendir este homenaje recordando una vez más el poema “Yo te nombro, LIBERTAD”, que dice:

“Por el pájaro enjaulado/, por el pez en la pecera,/ por mi amigo que esté preso,/ porque ha dicho lo que piensa./ Por las flores arrancadas,/ por la hierba pisoteada,/ por los árboles talados,/ por los cuerpos torturados: yo te nombro , LIBERTAD.

“Por los dientes apretados,/ por la rabia contenida, / por el nudo en la garganta,/ por las bocas que no cantan,/ por el beso clandestino ,/ por el verso censurado,/ por el joven esquilado,/ por los nombres prohibidos: yo te nombro, LIBERTAD.

“Por la idea perseguida,/ por los golpes recibidos,/ por aquel que no resiste,/ por aquellos que se esconden,/ por el miedo que te tienen,/ por tus pasos que vigilan,/ por la forma en que te atacan,/ por los hijos que te matan: yo te nombro , LIBERTAD.

“Por las tierras invadidas,/ por los pueblos conquistados,/ por la gente sometida,/ por los hombres explotados,/ por los muertos en la hoguera,/ por el justo ajusticiado,/ por los fuegos apagados,/ yo te nombro: LIBERTAD.

No puedo dejar de mencionar al insigne jurista Hiering cuando reflexiona que “la libertad no es un presente de los dioses, sino bien que un pueblo se da a sí mismo, y que solo prospera en razón de sus fuerzas y su dignidad moral”. Por ello mi recuerdo y homenaje a los niños de la calle inmolados en la Comisaria del Menor, quienes con su sacrificio dejaron marcado un camino a seguir que, en palabras de Eduardo Galeano, nos convoca y compromete a los formoseños a elegir “la libertad” y la esperanza; sus riesgos y su intemperie”.

Pedro Velázquez Ibarra

Abogado

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