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Alberto Fernandez ninguneado en Israel, lo recibió una funcionaria de segunda y Putín no se reunió con él

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Al llegar al Aeropuerto de Jerusalén el presidente argentino Alberto Fernandez fue recibido por una ignota ministra de Cultura que no lo conocía ni sabía su nombre: Miriam «Miri» Regev se lo tuvo que «machetear» en la mano para no olvidarse.

En hebreo y con lapicera, la funcionaria israelí anotó el nombre del mandatario argentino. El «machete» de la ministra se hizo viral en las redes sociales luego de que comenzaran a circular las fotografías de la bienvenida oficial en el aeropuerto que tuvo a su cargo.

Vladimir Putin saluda a Alberto Fernández cuando se retira del 5 Foro Internacional del Holocausto realizado en Jerusalén

Un viaje improvisado a Israel y sacado de apuro para participar del Foro Internacional de Líderes en Conmemoración del Día Internacional de Recordación del Holocausto y la Lucha contra el Antisemitismo, el Presidente Argentino anunció que tiene agendadas entrevistas firmes algunos de los 40 presidentes que llegaron a Jerusalén, pero solo se dierpn saludos e «intercambio de pasillo».

Vladimir Putin canceló la reunión prevista con Alberto Fernández

Alberto Fernández y Vladimir Putin se iban a reunir en Jerusalén para dialogar acerca de la relaciones bilaterales entre Argentina y Rusia y tratar la compleja situación mundial. La ceremonia mundial que recordó a las víctimas judías de la Shoa, que se realizó en Israel, era la oportunidad para iniciar su propia relación política y personal. Pero Putin llegó tarde al Museo Yad Vashem, adonde se desarrollo el quinto Foro Internacional del Holocausto, y la cita quedó postergada para otra oportunidad.

La reunión planificada entre Alberto Fernández y Putin tenía un formato aleatorio: podía ocurrir antes del homenaje mundial a las víctimas del nazismo, o cuando concluyera la ceremonia oficial. Como el jefe del Kremlin llegó tarde al acto organizado por el estado israelí, la Cancillería argentina evaluó que todo podía ocurrir cuando terminaran las actividades protocolares en el Museo Yad Vashem.

No hubo caso. Putin paso como una ráfaga por al lado del presidente, saludó distendido y partió hacia el aeropuerto Ben Gurion para embarcar rumbo a Moscú.

Ante la insistencia del gobierno Argentino desde el Kremlin anunciaron que Putin podía conversar unos minutos y de paso con Alberto Fernández, y que el formato se haría bajo el concepto de “diplomacia de a pie”.

Es decir: los dos parados, quizás en una corta caminata, para hacer lo que dos pensaban hacer: conocerse y avanzar en una relación bilateral. No pudo suceder, quedara para otra oportunidad.

 

 

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