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El Coronavirus podría ordenar y apaciguar la interna Radical y dejar a Ricardo Buryaile al frente del Comité provincial

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La pandemia mundial del coronavirus, y las estrictas medidas preventivas adoptadas en resguardo de la salud pública, podrían incidir directa y favorablemente en el devenir de la vida interna de la UCR, y ordenar el proceso electoral cuyo plazo prudencial máximo de convocatoria a contiendas para la elección democrática de cargos partidarios, vence justamente en plena cuarentena.

Si la dirigencia partidaria que -como es de esperar- pospone responsablemente la convocatoria a internas y el inicio del cronograma electoral, los plazos electorales jamás podrían darse antes del 30 de Junio, fecha en que fenece indefectible e inapelablemente el mandato partidario y en que deben asumir las nuevas autoridades electas en comicios internos.

Pero en la misma Carta Orgánica de la UCR, es la que sabiamente en su artículo 59 establece que en caso de que las nuevas autoridades, por “causas graves ajenas al orden interno del partido” no hayan podido ser electas, o se vieran imposibilitados de asumir legalmente sus cargos, se hará cargo de la conducción partidaria el presidente de la Honorable Convención partidaria: hoy Ricardo Buryaile, hasta tanto se hagan cargo los electos.

No hay mal que por bien no venga. La casa no estaba en orden

El coranavirus que castiga al mundo, puede involuntariamente ayudar a calmar los ánimos en la UCR y ordenar el proceso electoral, si sus autoridades que ya estaban desde hace mucho tiempo provisoriamente en una cuarentena profunda, hacen esta vez lo que todos esperan de ellos, lo que aconseja la prudencia e impone la responsabilidad social.

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La casa no estaba en orden, la casa estaba cerrada, silenciosa y con las luces apagadas y sus inquilinos desde hace más de 15 años encerrados aislados, mudos e inertes, lo que venía agudizando la disconformidad de propios y extraños, y la resistencia de hombres y mujeres valiosos y comprometidos que –afortunadamente- existen en todos los sectores internos, y que por lo bajo ya venían reclamando la necesidad de un recambio y una renovación, que hora puede comenzar darse de manera más tranquila, consensuada y ordenada.

Los acuerdos de cúpulas impidieron desde hace décadas que se celebren libremente los comicios internos, e impusieron las autoridades a dedo sin que los afiliados puedan participar en la elección de sus autoridades, el resultado no fue bueno y el indisimulable aturdimiento que genera el espeluznante silencio “institucional” de las autoridades de una Unión Cívica Radical, ya no podía ser justificada por nadie, ni por los más incautos, ni los propios más entusiastas seguidores.

Con un partido centenario que viene acumulando 37 años de derrotas ininterrumpidas frente a un PJ cada vez más consolidado en el manejo hegemónico y de despótico del poder público, con dirigentes opositores que desde hace 20 años se vienen repitiendo en las principales candidaturas electivas y con un mismo grupo que desde hace 15 años se viene alternado en la conducción partidaria, cometiendo los mismos errores y reiterando los mismos vicios, …QUE PODRÍA SALIR MAL?

Afortunadamente los resultados de las tres o cuatros últimas elecciones generales permitieron en todos los sectores la irrupción –por esfuerzo y méritos propios- de nuevas figuras, el reacomodamiento de otras y la preeminencia de nuevos grupos, además de la consolidación de dirigentes que estaban en segunda línea, lo que democratizó la discusión y unificó la aspiración generacional de aprovechar las internas para repensar el radicalismo que viene y avanzar en la construcción colectiva de una alternativa superadora de gobierno.

Dirigentes de diferentes sectores venían avanzado silenciosamente en coincidencias en busca de la oxigenación del partido para lograr un recambio en la oferta electoral y en las propuestas, los métodos y la manera de comunicarse con la sociedad, para potenciar el objetivo compartido que, claro está, es ganar para poder gobernar y darle a Formosa el cambio que hace más de 37 años pide y necesita.

Los mismos de siempre con sus métodos arcaicos, sus personalismos exacerbados y anteponiendo sus intereses sectoriales y familiares por sobre el interés general, no pudieron hacerlo, la interna podía haberlo resuelto, pero no tan pacíficamente. Ahora el coronavirus lo hizo.

Con la postergación del acto eleccionario por la aparición del coronavirus, podría quedar transitoriamente y solo hasta que se elijan y asuman las nuevas autoridades: el diputado nacional Ricardo Buryaile, que si bien no es ajeno al debacle partidaria ni a la perpetuación por 15 años de un mismo grupo al frente de la UCR, sin embargo es el principal referente del sector que ganó clara y categóricamente las internas de las PASO justamente a la gente que conduce el partido, y por ende el dirigente legitimado en elecciones internas abiertas confrontando –nada y nada menos- que con la candidatura de quién hasta el 30 de junio será el presidente del comité provincial de la UCR, Martín Hernández

La imposición transitoria de un sector ya legitimado en las urnas por aplicación de la Carta Orgánica, calmará los ánimos, abrirá una nueva discusión interna que podría ser constructiva y reparadora, y de última podrá demostrar en poco tiempo si es verdad la desconfianza de la Red Solidaria y lo que sospechan muchos, o por el contrario si el Buryailismo desde el Comité provincial podrá resucitar al partido, convocar a toda la dirigencia y lanzarlo a un nuevo desafió.

Todo está por verse, nada está esta dicho, y aunque a muchos moleste y los mueva al insulto personal fácil, aunque no crean que esto sea verdad, por lo menos quiero que tengan la tranquilidad de que es lo que honestamente pienso y aspiro, en un lugar donde todavía –orgullosamente creo- se puede pensar diferente sin ofender a nadie.

Carlos Julián González

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