La ex presidente Cristina Kirchner sumó un nuevo traspié en la Justicia. El juez federal Julián Ercolini la citó a indagatoria para el próximo 9 de noviembre en la causa Hotesur. También fueron citados sus hijos Máximo –para el 13 de ese mes– y Florencia, que deberá concurrir el 15 de noviembre. En esta causa se investigan maniobras de lavado de dinero a través de los hoteles de la ex familia presidencial.

Además de Cristina y sus hijos fueron citados a indagatoria otros 20 imputados entre los que figuran el empresario Lázaro Báez, su hijo Martín Báez y el contador histórico de los Kirchner, Víctor Manzanares.

Máximo y Florencia Kirchner

Máximo y Florencia Kirchner

Según la acusación, Néstor y Cristina Kirchner habrían montado, junto con Lázaro Báez y otras personas de confianza, un sistema destinado a disimular el carácter ilícito de las ganancias que habrían obtenido mediante la asignación irregular de la mayor porción de la obra pública vial en la provincia de Santa Cruz.

Para lograr ese objetivo, habrían montado un circuito económico basado en la actividad hotelera que les habría permitido canalizar los fondos provenientes de las empresas contratistas de la obra pública propiedad de Báez a favor de la sociedad comercial Valle Mitre S.A., también del dueño de Austral Construcciones y administradora de los hoteles de los Kirchner.
La función de esta última empresa en el esquema de lavado habría sido recibir el dinero “sucio” de la obra pública y aplicarlo al negocio de la hotelería, y permitir de esa forma darle la apariencia de lícito a un activo de origen ilícito.

Víctor Manzanares, el contador de los Kirchner (Télam)

Víctor Manzanares, el contador de los Kirchner (Télam)

La maniobra habría consistido en que parte de los fondos en cuestión eran girados por las firmas del grupo Báez a Valle Mitre –gerenciadora de los hoteles de la familia Kirchner– por alquileres de habitaciones y contratos de consultoría. Luego de descontar los gastos propios de la actividad hotelera, el dinero era remitido mensualmente a Néstor y Cristina Kirchner primero y luego a sus hijos en concepto de canon locativo por esos inmuebles. De esta forma, Valle Mitre –propiedad de Báez– administraba los establecimientos hoteleros y funcionaba como “pantalla” entre el grupo Báez y los ex presidentes. Absorbía los fondos ilícitos de la obra pública y los aplicaba a un negocio lícito como la actividad hotelera, para que de esta forma salieran “limpios” en concepto de pagos por el alquiler de los hoteles.

Para completar este accionar, contaron con el apoyo de personas de su entorno más íntimo quienes habrían participado en la constitución de sociedades, la celebración de negocios inmobiliarios y el armado de la estructura jurídico-contable que justificara la actividad que declararon y que habría sido utilizada para lavar fondos provenientes de la corrupción a través de la adjudicación irregular de la obra pública.

El dinero que Valle Mitre le entregaba a Hotesur era retirado personalmente por Néstor, Cristina, Máximo y Florencia Kirchner. Tomaban el dinero de la empresa sin hacer asambleas ni reuniones de directorio, desconociendo los mecanismos societarios para el cobro de dividendos.

Así funcionaba esta estructura que se habría montado para canalizar de manera regular y permanente parte del dinero sustraído de la obra pública desde el Grupo Báez hacia Valle Mitre para que Néstor, Cristina y sus hijos pudieran usarlo libremente.