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Miércoles 7 de Diciembre, 2022
 
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INTERNA DEL PJ

Con críticas a Alberto Fernández, La Cámpora admite que no hay tiempo para derogar las primarias: "Ya pasó"

Andrés "Cuervo" Larroque le reprochó al Presidente por "no escuchar" el planteo de "dirigentes con experiencia" pero reconoció que "por los tiempos" no se puede avanzar con la reforma electoral. Este lunes diputados oficialistas retiraron el proyecto para eliminar las PASO.

"Lo de las PASO, ya pasó". Luego de casi dos meses de puja con el presidente Alberto Fernández, la CGT, los movimientos sociales y un grupo minoritario de diputados oficialistas, el kirchnerismo duro reconoció que no podrá avanzar con la eliminación de las elecciones Primeras, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, una iniciativa cuyo objetivo principal era dividir a Juntos por el Cambio y fragmentar al arco político opositor pero que amenazaba con hacer implosionar al Frente de Todos.

 En medio de la creciente tensión con el Presidente, que había decidido resistir a los embates y sostener las primarias para garantizar la competencia interna y, en consecuencia, su propia candidatura, el dirigente de La Cámpora Andrés "Cuervo" Larroque sorprendió este martes al admitir que "por los tiempos" ya no hay margen para aprobar una reforma electoral que se pueda aplicar en 2023.

Fue horas después de que la diputada riojana Hilda Aguirre, que responde al gobernador Ricardo Quintela, retirara el proyecto que en octubre había presentado en el Congreso junto a sus coterráneos Sergio Casas, Gabriela Pedrali y Ricardo Herrera para eliminar las PASO.

Esta decisión había sido celebrada en la Casa Rosada: los funcionarios que responden al Presidente la interpretaron como "una señal de que Alberto tenía razón". "Siempre lo dijimos: no había consenso en el Frente para derogarlas y no se podía poner en riesgo la unidad", se jactaban.

Sin embargo, nadie esperaba el pronunciamiento de Larroque este martes. "Creo que lo de (la eliminación de) las PASO ya pasó. Me da la sensación por cómo se viene desarrollando el debate y por los tiempos", expuso el camporista en diálogo con El Destape Radio, al aludir que en tres semanas se clausura el año parlamentario.

No lo explicitó, pero la resistencia del Presidente resulta clave para frenar el debate. Es que, a partir del 1 de diciembre, en una eventual convocatoria a sesiones extraordinarias, cada proyecto que se debata debe ser incluido por el Ejecutivo -es decir, Fernández- dentro del temario.

El tema podría ser tratado en marzo, pero hasta los más fervientes impulsores de la derogación de las primarias reconocen que los cambios de reglas electorales sin consenso mayoritario no pueden realizarse y aplicarse durante el mismo año en el que se desarrollan los comicios.

Larroque, de todos modos, no ocultó el malestar con Fernández por haber rechazado la eliminación de las PASO, pese a que hubiera implicado para él desistir de una hipotética candidatura a más de un año de dejar el poder. "Yo creo que si los gobernadores, los intendentes y mucha gente con experiencia plantean algo, hay que tomarse el trabajo de escucharlos. Hay una obsesión (del Presidente) de ocuparse de la parte y no del todo, me da la sensación de que no hay una preocupación central de ganar las elecciones", reprochó.

Con esa definición, el ministro de Desarrollo Social bonaerense derrumbó el argumento del ahorro económico que había sostenido públicamente la mayoría de los dirigentes oficialistas para eliminar las PASO.

Se trataba de una explicación poco convincente, a pesar de que las primarias demandarán algo más de la mitad de los 55.247 millones de pesos que se incluyeron en el Presupuesto 2023 para la "Ejecución de actos electorales". Sucede que el kirchnerismo, desde que aprobó la ley que las creó, defendió el costo de las PASO por considerar que no era gasto sino una inversión para fortalecer la democracia.

Como la oposición no se plegó a la propuesta, el kirchnerismo buscó forzar al Presidente a que bajara la orden al bloque del FdT en Diputados para que votara la derogación.

Había siete legisladores que se habían pronunciado en contra: dos del Movimiento Evita (Leonardo Grosso y Eduardo Toniolli), dos de la Corriente Clasista y Combativa (Juan Carlos Alderete y Verónica Caliva), Natalia Souto, de Barrios de Pie, y el entrerriano Marcelo Casaretto.

Pero en Balcarce 50 alertaban de que había "varios más" que manifestaban sus dudas por lo bajo y que, una vez abierto el debate en el Congreso, el proyecto sería rechazado por un número mayor de diputados.

Una muestra de ello fue lo que ocurrió con el tucumano Carlos Cisneros, un aliado del jefe de Gabinete, Juan Manzur, quien en los últimos días blanqueó su postura, consideró que "no se pueden cambiar así las reglas del juego" y cuestionó a los que "apuestan al dedazo" de Cristina. 

Hay quienes creen en el kirchnerismo que su irrupción no fue casual sino trazada desde la Casa Rosada: en efecto, Fernández hizo algunos movimientos para darle la estocada final a la derogación de las PASO. Primero, a través de la portavoz presidencial Gabriela Cerruti, anunció que el tema no iba a ser incluido en Extraordinarias porque "no es prioritario" y además calificó a las PASO como "una buena ley" aprobada durante los gobiernos K. Y este domingo completó ese raid con un curioso elogio: "(La ley de PASO) fue un gran hallazgo de Cristina que permitió democratizar los partidos políticos".