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Viernes 18 de Abril, 2025
 
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Argentina y Messi, a lo campeón y por el bicampeonato de la Copa América 2024

Con goles de Julián y Leo, la Selección le ganó 2-0 a Canadá y se metió en la cuarta final de un ciclo de leyenda: el domingo, por el título con Uruguay o Colombia.

"Muchachos, ahora nos volvimo" a ilusionar", la gente canta, los jugadores devuelven. El MetlLife es una fiesta y nadie se quiere ir. Con un estadio con un 90 por ciento de camisetas argentinas -no todos compatriotas, pero sí fanáticos del 10-, la gente delira en el calor de Nueva Jersey como en el frío de Buenos Aires. El cancionero explota y los corazones también. Este grupo siempre va por más, tiene intacto el hambre de gloria por más que tiene tres títulos top en el lomo y ahí va... Quiere una corona más y que nadie le saque, justamente, el título de que es el rey Mundial y de América.

La Selección está en una nueva final. Para algunos puede parecer lógico, para otros un nuevo hito. Lo que seguro no hay que hacer es normalizar lo extraordinario: torneo que se juega, torneo que se llega a la final de 2021 a la fecha. La Scaloneta jugará la cuarta final en el ciclo (solo no pudo llegar a esa instancia en la Copa América 2019) y el sueño del bi está ahí, a un triunfo más, el domingo 14, en Miami, ante Colombia o Uruguay.

El equipo de autor de Scaloni recuperó la memoria y sacó adelante una semifinal complicada, con un rival audaz, que salió a jugar y no a defenderse. Sin dudas que a Argentina enfrentar a un adversario que propone le conviene y por eso le sacó jugo a una semifinal que no solo tenía como rival a Canadá, sino a un muy mal campo de juego, algo que le afecta más a la Selección que sus adversarios. Pero más allá de las conveniencias había que doblegar al team de la Concafaf y se logró con autoridad.

La Selección necesitaba mejorar su imagen después del pobre partido con Ecuador. Y lo hizo en el primer tiempo, con un par de retoques de nombres y también tácticos. El técnico apostó por un cuatro más de marca (Montiel, para tapar a Davies y Shaffelburg), enrocó de posiciones a Enzo y Alexis, y Fernández de cinco recuperó su nivel y Mac Allister cada día juega mejor, pongan donde lo pongan. Y arriba volvió Messi de falso nueve, con Di María a la derecha y con Julián casi de extremo izquierdo.

Luego de un comienzo pensativo, la Scaloneta agarró la manija. Con un Messi muy activo, con Di María dejando todo, al margen de su talento habitual, la Selección volvió a tener juego asociado, circulación de pelota y esos pases tan característicos de los volantes que son los que hacen la diferencia. Y en una recuperación en mitad de cancha, abrió las puertas de la final: De Paul con un gran pase y la Araña, que controló como crack, y definió para su segundo gol en el torneo.