Política

Alberto Fernández festejó la derrota histórica, intentándo convertirla en un triunfo bajo pretexto del día de la militancia

Alberto Fernández celebró finalmente el resultado electoral adverso del domingo, que en el oficialismo valoraron como un triunfo. Con la excusa del Día de la militancia, desde el escenario montado en Plaza de Mayo, el Presidente envió un mensaje que tuvo como principal destinatario a los hasta ahora socios mayoritarios del Frente de Todos. “Los matices y las diferencias empecemos a ponerlas sobre la mesa para que lleguemos a 2023 con toda la fuerza que necesitamos. Mi mayor aspiración es que en el 2023 desde el último concejal hasta el Presidente de la República lo elijan primero los compañeros del Frente de Todos”, cerró el jefe de Estado su discurso de 24 minutos en el que nunca mencionó a Cristina Kirchner.

Hubo una sola alusión a la ex presidenta. Fue casi al final de su alocución, cuando le pidió a la militancia que intente persuadir al resto de la ciudadanía. “Díganles que hay una Argentina que está por construirse y que tienen un Gobierno, un Presidente y una vicepresidenta que quieren trabajar en el mismo sentido”, señaló Fernández.

Los responsables de convocar la movilización son hoy los pilares principales sobre los que Fernández sostiene su proyecto político: sindicatos, organizaciones sociales e intendentes bonaerenses. Llamaron a marchar, cuando en el oficialismo la mayoría imaginaba una derrota más dura. A ellos se les suman algunos gobernadores del PJ, los primeros en manifestar públicamente 24 horas antes su deseo de que las listas oficialistas dentro de dos años se definan elecciones internas tal como relató Clarín. El chaqueño Jorge Capitanich fue uno de los que planteó sin eufemismos.

La observación es un tiro por elevación a la vicepresidenta y La Cámpora, que hicieron pesar sus votos duros para barrer con la competencia interna antes del cierre de listas. En la Casa Rosada muchos justifican abultada derrota de las PASO por esa razón.

Acompañado por columnas de militantes y dirigentes de su agrupación, Máximo Kirchner permaneció lejos del sector debajo del escenario, donde se ubican los ministros, funcionarios y referentes del oficialismo y hasta incluso algunos el renunciado secretario de Comunicación y mano derecha del Presidente, Juan Pablo Biondi, apuntado por la vicepresidenta en carta pública post-PASO.

Los amigos personales del Presidente, el co-secretario de la CGT Héctor Daer y el legislador Claudio Ferreño se apuraron en recalcar que, aun con una PASO, Fernández todavía está en carrera para una hipotética reelección, un proyecto que algunos ministros agitaban y que las primarias parecían haber sepultado.

Los ministros más leales del mandatario prometen cumplir con un viejo anhelo de Fernández, interrumpido por la pandemia: una mesa política con representantes de todos los aliados para ordenar el funcionamiento de la coalición. “Si algo hicimos bienfue crear el Frente de Todos. Quiero que el tiempo que se inicia no sea de silencio, que sea de profundo debate, que cada uno pueda decir lo que piensa, y que podamos encontrar una síntesis que nos permita avanzar”, exclamó el jefe de Estado. Sergio Massa, que estuvo reunido dos horas con el jefe de Gabinete Juan Manzur y estuvo cerca del escenario, aprueba la institucionalización del Frente.

Desde el cristinismo prefieren no hablar de 2023. “No hacemos futurología”, explicaron conscientes de que las urgencias económicas y políticas obligarán a postergar esa discusión. Consultado al respecto por este diario, el gobernador bonaerense Axel Kicillof -uno de los 3 mandatarios provinciales que estuvieron presentes en el acto- habló de consolidar la recuperación económica. “Estoy pensando en 2022, en la recuperación económica. Institucionalizar el Frente es fortalecer la unidad”, resumió el gobernador, que después de las primarias tuvo que rediseñar su Gabinete por la presión de Máximo y Cristina Kirchner y los intendentes.

El Presidente también hizo referencia a su convocatoria a la oposición que explicitó el domingo y marcó un límite: Mauricio Macri y Javier Milei. «He pedido que algunas políticas básicas podamos construirlas entre todos. (…) Si Macri no quiere hablar, que se quede solo con sus amigos haciendo negocios. No hay problema. Si Milei no quiere hablar, que se quede encerrado con los compañeros que tiene que niegan la diversidad y el terrorismo de Estado», expresó Fernández.

De vuelta en la Casa Rosada, al concluir el acto, el Presidente especificó los consensos que busca sellar con las otras fuerzas políticas. «Hay 5 leyes que para mí son muy importantes: la ley de hidrocarburos, la agroindustrial, la de compre argentino, la de electro movilidad, la de industria automotriz. Es algo que estamos esperando para poder movilizar la economía mucho más», dijo el mandatario rodeado por sus funcionarios más leales.
Fernández evitó dar precisiones sobre el programa económico plurianual que prometió enviar al Congreso antes de fin de año. «En eso está trabajando Martín (Guzmán)», dijo a los acreditados

En el albertismo, pero también en la Provincia piensan en los próximos dos años como en una nueva y segunda etapa de sus respectivas administraciones. El jefe de Estado se mostró entusiasmado por la recuperación económica. «Somos el país que más crece en el mundo. Los salarios van a ganarle a la inflación y los trabajadores no van a pagar Ganancias«, sostuvo ante una Plaza efervescente, 72 horas después de la derrota en las legislativas.

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