Opinión

Clarín: Formosa y la hipocresía de la inclusión

La resolución es del Ministerio de Cultura y Educación de Formosa y lleva la firma de su titular, el ingeniero agrónomo Luis Eugenio Basterra. Ministro de Agricultura de Alberto Fernández hasta septiembre de 2021, desde entonces integra el gabinete de Gildo Insfrán en un área muy alejada de todas sus ocupaciones previas: de acuerdo con lo consignado en su Currículum Vitae, esto incluye la Subsecretaría de Empleo del Ministerio de Economía, Obras y Servicios Públicos de Formosa, la Subsecretaría de Comercio e Inversiones del mismo ministerio, hasta la vicepresidencia del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

Como sea, desde su lugar acaba de dictar una norma que permite que puedan pasar de año estudiantes secundarios que deban hasta 19 materias. Con el número 1953/22, y el título de “Promoción asistida”, habilita la inscripción de los alumnos para cursar el actual ciclo lectivo aunque tengan adeudadas todas las materias que debían haber aprobado en 2020. La resolución no tardó en generar una gran polémica.

La de Docentes Autoconvocados fue una de las primeras voces en hacerse oír. En un comunicado señaló que “esa flexibilización que puede resultar simpática a padres y estudiantes, es doblemente dañina”, ya que “perjudica al que acumula materias previas dado que sólo le brinda instancias de evaluación (mesas examinadoras) y no espacios de apoyo, de recuperación con clases presenciales y docentes titulados en las materias adeudadas o previas”. La medida, dijeron, “es una perinola con una sola opción, ‘Pasan Todos’”. Y advirtieron sobre un posible “genocidio educativo”.

En diálogo con Cadena 3, la secretaria del gremio, Nilda Beatriz Patiño, agregó: “Los alumnos pasan de grado o año y en el boletín de calificaciones se consigna que pasaron con una ‘promoción asistida’, porque aunque el maestro ponga que no aprobó, pasa de grado para recuperar. Tenemos alumnos que egresan de la primaria sin saber leer ni escribir y eso se pasa a la secundaria. Se le pone un nombre bonito como ‘trayectoria acompañada’ y es que no alcanzó lo que tiene que alcanzar y pasó a otro grado. Se esconden las estadísticas como si eso nos pudiera resolver el problema de chicos que están siendo estafados”.

Referentes y especialistas en educación, desde distintos ámbitos, se pronunciaron en el mismo sentido. “Es tomada a la ligera: que pasen todos y se acabó”, dijo a Clarín Guillermina Tiramonti, investigadora y directora del área de Educación de Flacso. “La resolución de Formosa muestra la incapacidad de esa y muchas otras gestiones provinciales para generar una respuesta alternativa cuando aparecen situaciones imprevistas, como la pandemia”, completó.

Desde la Dirección de Educación Secundaria de Formosa, Marcelo Naudi defendió la resolución y sostuvo que se basó sobre el hecho de considerar a la educación como “un derecho” y se jactó: “Hacemos una inclusión efectiva”.

No deja de ser curioso el concepto de la inclusión. Según un relevamiento del Observatorio Argentinos por la Educación dado a conocer semanas atrás, tomando como base la camada de alumnos que empezó la primaria en 2009, sólo 16 de cada 100 alumnos terminan la secundaria a tiempo y con un nivel aceptable en Lengua y Matemáticas. La cifra corresponde al promedio nacional. En el caso de Formosa el resultado es muchísimo peor: apenas 5 de cada 100 egresan en el término esperado, o sea, doce años después, en 2020, y con conocimientos suficientes en ambas materias.

Con esa realidad como fondo se dicta esta resolución. Es claro que el sistema ya no funcionaba antes de la pandemia ¿De qué inclusión hablan ahora? ¿De estudiantes que puedan exhibir un diploma de graduación vacío de contenido? ¿De alumnos aprobados para mejorar los índices de la provincia? ¿A qué buen trabajo podrán aspirar? ¿A qué futuro, en una tierra que ya tiene un 45 % de personas en la pobreza y un 12,8 % en la indigencia? Peor aún: ¿a quién le importa? Todo tiene un insoportable tufillo a demagogia y populismo, en el feudo de Gildo Insfrán, que tuvo una de las cuarentenas más largas y restrictivas, con denuncias por violación de derechos humanos de parte de Human Rights Watch.

Cuando en agosto de 2015 viajó a Formosa para jugar con su club de entonces, Boca, Carlos Tevez se sorprendió con la pobreza que vio en la ciudad: “Imaginate que ponga un hotel de cinco estrellas en medio de Fuerte Apache… Salías del paredón y la gente se cagaba de hambre. Me impactó mucho”, dijo. La respuesta del entonces asesor de la Jefatura de Gabinete no se hizo esperar: se acordó de la madre de Tevez y además lo llamó “villerito europeizado”, para terminar preguntándole “¿cuánto te pagó Macri, podrido de mierda?”. Inclusión a la formoseña.

Comments

comments

Comenta aquí