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Cleveland ganó y se calentó la final de la NBA

Luego de que Golden State dictara el ritmo de los primeros tres partidos de final de la NBA, Cleveland realizó una fantástica demostración de poderío y se impuso por 137-116 para descontar y dejar la serie 3-1; un escenario que le trae buenos recuerdos.

 En el Quicken Loans Arena de Cleveland, el quinteto local fue tan contundente que marcó record de puntos para un solo cuarto (49 en el primero) y también para el primer período (86 superando los 79 que Boston Celtics había conseguido en una final contra Los Angeles Lakers en 1985).

El astro LeBron James consumó otro desempeño para la ovación, al acumular una triple decena con una planilla asombrosa: 31 puntos (8-14 en dobles, 3-8 en triples, 6-10 en libres), 11 asistencias y 10 rebotes. El fantástico alero de los CAVS completó así su noveno cotejo de final NBA con puntuaciones de dos dígitos en tres rubros, superando la marca que había institucionalizado tiempo atrás el mítico Earvin ‘Magic’ Johnson con la camiseta de Los Angeles Lakers (8).

Sin embargo, la máxima figura del quinteto que orienta Tyron Lue resultó el armador Kyrie Irving, quien anotó 40 tantos (8-15 en dobles, 7-12 en triples, 3-4 en libres), tomó 7 rebotes y repartió 4 asistencias. También fue importante la contribución del ala pivote Kevin Love, que consiguió 23 unidades (6-8 en triples), del mismo modo que el escolta JR Smith sumó 15 puntos (5-9 en triples). El conjunto ganador finalizó con un meritorio 53,3 por ciento de eficacia en los tiros a distancia, al haber encestado 24 de los 45 triples que ejecutó.

Golden State, que perdió el invicto de 15 partidos que ostentaba en la postemporada, mostró nuevamente como faro al alero Kevin Durant, quien cerró su planilla con 35 tantos (7-13 en dobles, 2-9 en triples, 15-16 en libres), 4 rebotes, 4 pases gol y dos tapas. El pivote Draymond Green, quien pudo haber sido descalificado por dos faltas técnicas, acumuló 16 tantos, 14 rebotes, 3 asistencias y 2 recuperos, mientras que el base Stephen Curry desarrolló una opaca labor para lo que suele acostumbrar a sus fans, aportando 14 unidades, 10 pases gol y 5 rebotes.

La serie continuará el lunes en Oakland, California, donde los Warriors buscarán cerrar la final y quedarse con su segundo título en tres años y, de paso, borrar el amargo recuerdo de 2016, cuando estos mismos Cavs, de la mano de LeBron James, le robaron el título tras revertir un 1-3.

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