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Cobardes y mentirosos, no respondieron por qué una mujer murió en un centro de alojamiento

En la búsqueda de cubrir la sentadera de cada uno, los miembros del Consejo Covid de Formosa cínica e hipócritamente no respondieron una pregunta puntual durante el acostumbrado bodrio de mentiras, relatos y propaganda política que llevan a cabo cada mediodía.

Los reyes de la hipocresía y el cinismo, irresponsablemente eludieron cual torero español, una pregunta puntual de un periodista quién requirió datos sobre la muerte de una mujer mayor en un centro de alojamiento preventivo montado en la Escuela N° 3 “Luis Sáenz Pena” de la capital.

Aunque es imposible esperar algún remordimiento moral de personas tan insensibles y mentirosas, lo menos que le cabe ahora al gobierno que representa a estos fantoches, es la justicia, que tiene que actuar con la acusación de los delitos de abandono de persona y otros contemplados en el Código Penal para estos casos de clara actitud criminal.

Desde el punto de vista legal, el abandono de persona es un delito definido con claridad en el capítulo VI del Código Penal argentino, específicamente en los artículos 106, 107 y 108, que expresan lo siguiente: Artículo 106: “El que pusiere en peligro la vida o la salud de otro, sea colocándolo en situación de desamparo, sea abandonando a su suerte a una persona incapaz de valerse y a la que deba mantener o cuidar o a la que el mismo autor haya incapacitado, será reprimido con prisión de 2 a 6 años. La pena será de reclusión o prisión de 3 a 10 años, si a consecuencia del abandono resultare grave daño en el cuerpo o en la salud de la víctima. Si ocurriere la muerte, la pena será de 5 a 15 años de reclusión o prisión”.

Clarito como para que algún fiscal de turno se ponga a trabajar y enjuicie a estos irresponsables y cínicos del gobierno y el Consejo Covid.

Ante la punzante pregunta de un periodista a la mesa, ayer al mediodía, el rechazado ministro Jorge González le arrojó la pelotita al Dr. Mario Romero Bruno, quien sin inmutarse ni ponerse colorado, puso en desarrollo la maquinaria de las mentiras, el relato y lo más repudiable, rehuir a sus responsabilidades.

Es de cobardes y mentirosos no responder a una pregunta puntual, más aún cuando se trata de una conferencia donde se aborda- más allá de los relatos y las propagandas que propalan a diario- nada y mas y nada menos que la vida y la salud de la población. Ni el detestable ministro ni Romero Bruno ni ningún otro bufón de lo que dicen que le dicen que tienen que decir, abrieron la boca para dignarse por lo menos y contar la verdad.

Cuál es la verdad?. Que la dejaron morir a Juana Gómez, al sacarle el oxígeno para que respire artificialmente y prácticamente la echaron del Hospital Central. Padecía múltiples enfermedades pero aún así, de modo criminal, a pesar de tener más de 60 años y dolencias varias, fue arrojada a un centro clandestino, en un aula de escuela junto a otras cuatro personas, donde falleció en el peor abandono que puede recibir una persona. No le permitieron seguir en el hospital o en su domicilio, bajo alerta y cuidado médico.

Estos mentirosos y cobardes funcionarios tampoco respondieron cuando se les preguntó por qué no acudieron los médicos cuando se los requirió con urgencia en el centro de alojamiento, donde Juana Gómez se debatía entre la vida y la muerte. Cuando les conviene alguna pregunta, hacen propagandas interminables, y cuando la situación no pinta favorable, apelan a las mentiras y a la cobardía. Suficiente “mérito” para enjuiciarlos por cargos de abandono de personas y otros; y para que se vayan del gobierno.

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