Política

Cuando Cabrera ungió Papa a Gildo Insfrán aseguró, que “hasta el último curita iba a salir a defenderlo”. VER VIDEOS

PERO EN SU PUEBLO NATAL IBARRETA OCURRIÓ LO CONTRARIO. En Agosto del 2012 la parasitaria Legislatura Provincial, a instancia de su presidente alterno Armando Felipe “Narcasito” Cabrera, ungió como Papa y Santo al gobernador Gildo Insfran, que había estado en la mira de un riguroso informe del programa Periodístico “Periodismo para Todos”, que conduce Jorge Lanata.

Sin dudas la defensa de la endiosada gestión de Gildo Insfrán alcanzó niveles insólitos en la voz del diputado Armando Cabrera (FPV) quien señaló: “Gildo Insfrán es como el Papa y nosotros somos religiosos puesto que si insultan al Papa hasta el último curita va a salir a defenderlo” .

También aseguró Cabrera “nosotros todos los días del año le vamos a recordar porque es Santo Gildo y porque es Santa Cristina. Y porque es peronista y es nuestro”. 

Frente a los planteos del radicalismo por las quejas del justicialismo ante las denuncias del programa de Lanata, el presidente de la Legislatura, Armando Cabrera, dijo que “lo que molesta es la hipocresía política”.

 En tal sentido, dirigiéndose a los radicales señaló: “ustedes no son blancos corderitos en el montaje periodístico que se hizo en el programa de Lanata. Cada radical que intervino en el informe puso su cuota de veneno”, apuntó.

EL TIRO LE SALIÓ POR LA CULATA, EN SU PUEBLO NATAL

Pero fue justamente en el acto del Aniversario de la Localidad de Ibarreta, el pueblo natal de Armando Felipe “Narcasito” Cabrera, donde “un curita” como él los denomina, NO salió justamente a defender la gestión del gobernador, como Cabrera prometía. Y, por el contrario salió valientemente a hacerle durísimas imputaciones, que enfadaron al primer mandatario no acostumbrado a que le digan verdades en la cara; frente al pueblo y menos televisado en directo para toda la provincia.

La homilía critica lo enojó tanto que le sacó hasta las ganas de rezar el Padre Nuestro, y se negó a pasarle la mano al intendente de Ibarreta, y al eterno diputado Armando Cabrera, también oriundo de la localidad y jefe político de la zona.

Al Gobernador no le gustó que el valiente sacerdote le hablara de la pobreza, la desaparición de la cultura del trabajo por la dádiva, la eternización, la falta de remedios, la inseguridad y la droga.

Entre otras cosas, el párroco, le dijo que “no basta tener escuelas si no hay maestros, u hospitales sin profesionales”; y que la “equidad se practique y no se quede solo en palabras”.

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