Política

De nuevo, el Gobierno provincial abandonó a los productores que abastecen al Nutrir

La administración de Gildo Insfran persiste en su conducta informal para pagar a los productores del norte provincial que le proveen sus cosechas para el armado de las bolsas del tan mentado programa social, con el que dice mantener alimentada a la población vulnerable. Los hombres de campo se sienten «abandonados y burlados», y muchos de ellos ya no entregan las pocas verduras que le quedan.

La mora sobrepasa el mes, y está cuantificada en poco más de 500 mil pesos, pero esta vez adquiere ribetes angustiantes, ante los brutales efectos del coronavirus, la paralización casi completa de las actividades económicas y el obligado encierro al que obligó el Gobierno nacional a gran parte de la población.

El intercambio de información, vía WhatsApp, entre los afectados no queda entre los miembros de cada grupo, y aunque el temor forma parte del clima que los rodea ante la posibilidad de perder al gran cliente, trascendió que muchos ya dejaron de entregar sus cosechas: los productores de zapallitos mantienen una mirada sumamente molesta, y una gran mayoría de ellos dejó de abastecer al Nutrir.

“Es una burla que en este momento nos hayan dejado de lado de esta forma. Estamos pasando momentos muy graves, no tenemos para comer, ver a tus hijos, a tu mujer así es feo, muy feo”, describió un anciano productor de El Paraìso, una colonia de las varias que rodean a Laguna Naineck, centro neurálgico de las compras que hace el Poder Ejecutivo Provincial.

Y remató: “Nos están pagando cien pesos el cajón con más de 20 kilos de zapallitos, es el mismo precio del año pasado”

No se trata de una conducta nueva, más bien parece formar parte de una tirana personalidad que impone condiciones, aprovechándose de las necesidades extremas de cientos de pequeños productores que entregan sus verduras al precio que le dictan, para cobrar cuando se pueda.

En octubre del año pasado, el mismo gobierno mantenía casi seis meses de mora con estos mismos hombres de campo. Entonces, el peregrinar hasta el municipio de Riacho He He, buscando el pago de las verduras era tan continuo, como falsas las promesas de desvergonzados funcionarios ante las angustias y las necesidades, muchas veces extremas, de los empobrecidos campesinos.

En el medio, el uso de una maquinaria propagandística infernal armada para fortalecer una indignante política asistencialista, que sólo fomenta la dependencia y el empobrecimiento.

El Gobierno provincial es el responsable financiero de todo el despliegue logístico y de la producción requerida para el armado de los bolsones saludables. Pero, mientras el Plan Nutrir pretende ser el rostro de un gobierno que se muestra con fuerte arraigo en la justicia social, quienes despliegan el gran esfuerzo son los más empobrecidos, los más vulnerables.

POROTOS AL AIRE

Pero al malestar por la demora en medio de la pandemia se le agrega un nuevo componente que termina por darle forma a un escenario que en la lectura del hombre de campo suena a burla, a desinterés y a maltrato.
Lo explica una productora: “El año pasado nos proveyeron semillas para producir porotos con el compromiso de adquirir la producción, teniendo en cuenta la polenta que te da”.

“Plantamos porotos, los cosechamos y se borraron; nadie vino a llevarlos; es una burla, un desastre, gastamos tiempo, dispusimos una parte de la chacra para el poroto y nadie se hizo cargo”, remató.

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