Política

El sistema de Salud en terapia intensiva, culpa de los obscenos negociados y la escandalosa corrupción en su administración

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Gildo Insfrán no puede hacerse el distraído y menos culpar alegremente al presidente Macri, por la desastrosa prestación de la Salud Pública Formoseña. El sistema es él mismo, viene desbordado y desfinanciado desde hace muchos años, casi tantos como los que él lleva de Gobernador.

Insfran gobierna hace más de 20 años, y no es que los formoseños se multiplicaron y enfermaron todos de golpe en los últimos 19 meses que lleva de presidente Mauricio Macri. El sistema es fiel reflejo de su modelo, que privilegió el acelerado y descomunal crecimiento patrimonial de sus funcionarios y proveedores.

El Gobernador formoseño es el gran responsable del colapso, el abandono y el cuello de botella derivador en que eclosionó el sistema de atención a salud de su “modelo”.

Insfrán es cómplice, él que permite el saqueó y garantiza la impunidad política y judicial con la que blindó a sus favorecidos funcionarios que se cansaron de hacer negociados de “Alta Complicidad”, con fondos que llegaban para el sostenimiento de la salud pública y la asistencia social a los formoseños.

NINGUNA DENUNCIA CONTRA SUS FUNCIONARIOS PROSPERÓ EN LA JUSTICIA PROVINCIAL

Cientos de gravísimas y contundentes denuncias penales contra encumbrados funcionarios del Gobierno provincial, fueron rechazadas, cajoneadas o archivadas por una justicia llena de fiscales y jueces afiliados al partido Justicialista, que nunca vieron una irregularidad ni desprolijidad, ni siquiera en el caso Skanka ni el pago de la coima de los 7,6 millones a Vandebroele-Boudou, que hoy –afortunadamente- son investigados por la Justicia Federal.

La misma justicia que rechazó todas las denuncias de corrupción contra funcionarios Gildista, es la que juzga a Gabriél Hernández por haber utilizado 80 mil pesos de Nación, para pagar sueldos a municipales

Abogados, legisladores, proveedores y profesionales de la salud se cansaron de denunciar el ocultamiento criminal de cifras y estadísticas (los más vergonzosos fueron los del Dengue, la desnutrición y mortalidad infantil, el Chaga y la Tuberculosis), como también por la precarización laboral, las condiciones deplorables de trabajo y la diferencia salarial entre trabajadores de uno y otros hospitales, los médicos y enfermeros del Hospital Central son los que menos cobran, pese a que reciben y sostiene la salud colapsada de toda la provincia.

MUCHAS OBRAS, PERO POCOS REMEDIOS, MÉDICOS Y EQUIPAMIENTOS

“Construyen centros de salud, hospitales y salas de primeros auxilios con sobreprecios y de mala calidad en toda la provincia, sin prever el equipamiento apropiado y mucho menos el material humano y de medicamentos para atender la demanda creciente de la población”, advirtió el diputado Radical Ricardo Carbajal.

“Donde se mire hay problemas insolubles: no hay camas para internación, tampoco medicamentos, insumos, médicos, enfermeros y profesionales universitarios en diferentes disciplinas  que posibiliten una solución inmediata a lo que se presente. Llegados a este punto solo resta rezar para que la ambulancia este  utilizable y tenga combustible, si ello no es así, solo queda encomendarse  a Dios”, ironizó Carbajal.

En toda la provincia el trabajo continuado es el de las ambulancias con destino a la capital con los pacientes, y al colapsado Hospital Central de la misma”, sintetizó.

Ante este panorama, Carbajal insistió con dejar de negar la realidad y echar la culpa a los demás, y sobre todo con la necesidad de equipar totalmente a los hospitales del interior provincial, declarar la emergencia de médicos y profesionales de la salud posibilitando el retorno de los formoseños que se han marchado y llamando a otros. “Es una imagen dolorosa ver continuamente gente que no consigue cama o es atendida en los pasillos”, se lamentó.

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