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El temor popular al coronavirus despertó el perfil autoritario del ministro Jorge González

Por Guillermo Castro Gómez para LaTrochaFormosa | Cuando en los pueblos hay temor y miedo, las personas entregan el poder a los líderes de turno y se someten a la conducción vertical, subjetiva y arbitraria de los mismos. Así ocurre el nacimiento de los totalitarismos y de las dictaduras: poco a poco el gobernante y el gobernado se acostumbran a las medidas arbitrarias, por fuera de la ley, de las normas y de las costumbres.Todo se justifica en nombre del «combate» al enemigo que produce el hecho que atemoriza y mete miedo a la población. El gobernante «empoderado» por esa situación, que tenía oculta y reprimida su veta autoritaria, sufre una metamorfosis muy visible que se puede observar cada día en sus dichos y actos. Es lo que al parecer le sucede al Ministro de Gobierno de Formosa, Jorge González.

Como Nicolás Maduro ( «Diálogo Bolivariano»)y como Diosdado Cabello («Con el Mazo Dando») los dictadores totalitarios de Venezuela, el Ministro Jorge González tiene un programa diario de televisión ( Consejo de Atención Integral de la Emergencia COVID-19), en el que despliega su interior autoritario.
Ha adoptado, como los venezolanos, un perfil perdonavidas y sobrador, en algunas ocasiones oficia de consejero social y experto en amor convivencial y social ( expertisse tal vez logrado en su formación religiosa como discípulo del Padre Francisco Nazar).Ayer, como Nicolás Maduro, habló de Dios y dijo que era formoseño y que por eso no habia coronavirus en la provincia, antes Nicolás Maduro había dicho que había ido al futuro y visto todo, que por eso sabía que se iba a triunfar contra el virus mortal y mucho antes había hablado con los pájaros reencarnados, en un contexto de realismo mágico sudamericano. Mucho antes, en Formosa, Papacito Cabrera habia afirmado que Gildo Insfran era nuestro Papa.Al frente de su programa diario, González, para imponer orden y verticalidad, organizó a los periodistas desde el lugar en el que se tienen que sentar y la distancia que tienen que tener entre sí, hasta las formas y maneras de preguntar, son como plateistas especiales, los pone de plantón ante un único micrófono, colocado cerca de su mesa y de su silla. Allí, expuestos con todo su cuerpo y su alma, los periodistas tienen que preguntar, los pocos independientes que concurren, datos y hechos con respuesta ímplicita, para lucimiento del conductor.Ayer el conocido periodista, crítico acérrimo del gildismo provinciano,Leo Fernandez, de El Comercial, le hizo una serie de preguntas acerca de las protestas de una nueva ONG de comerciantes independientes de Formosa, que se sienten desamparados, desprotegidos y cercados en sus actividades comerciales y el Ministro, en lugar de responder, la emprendió contra el periodista con una reprimenda pocas veces vista y oida, acusándolo de opositor y censurando se derecho a preguntar por ese motivo.Como los venezolanos, siempre el culpable está en otra parte y tiene un enemigo a mano para descargar responsabilidades. Por el apiñamiento de jubilados en las puertas de los bancos, especialmente del Banco Formosa, agente financiero del Gobierno Provincial, culpó a la nación y a los propios jubilados, y por la pandemia económica y abandono que sufren los comerciantes independientes de Formosa culpó al coronavirus y señaló que era una crisis global y no local.

Las órdenes de supervisión a los comercios locales parecieran estar teledirigidas y alcanzar sólo a algunos comercios. Ayer hubo clausuras y secuestro de mercaderías vencidas sólo en tres negocios del ramo en esta capital, cuando los consumidores conocen sobradamente que en casi todos los supermercados e hipermercados de la ciudad hay ratas, falta de higiene, mercadería vencida y precios abusivos, desde siempre, sin que el estado hiciera algo para cuidar la salud y el dinero de los formoseños.

Como los venezolanos, se rodeado de «panelistas» que permanecen duros como estatuas y que sólo hablan cuando él les da la palabra con señas y ademanes.

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