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Entre la cholulización de la oposición y la zamorización de la política formoseña

Mientras por un lado la principal fuerza de la oposición se diluye en un franco deterioro y en el consecuente anquilosamiento partidario fruto de 15 años sin renovar su conducción; sin discutir ni definir liderazgos internos; e incurriendo reiteradamente –salvo honrosas excepciones- en grosera equivocaciones en la selección y nominación de sus representantes legislativos.

Por el otro lado el partido de gobierno y el gobernador vitalicio de la provincia de Formosa van a apostar a la Zamorización de la política Formoseña, que apunta a la desaparición lisa y llana de las representación parlamentaria de toda la oposición, como sucede en Santiago del Estero donde desde la 15 años Gerardo Zamora que proviene del radicalismo y su esposa, Claudia Abdala, gobiernan aliados al Kirchnerismo prácticamente sin oposición real.

Interna para repartir Sublemas

En tanto la UCR avanza a paso cansino hacia unas internas partidarias que deberían estar definiéndose el mes entrante y donde lo “único” que se va a discutir e interesa a las cúpulas movimientistas es la mezquina distribución de sublemas entre sectores para las próximas elecciones legislativas.

Un partido centenario que discursivamente condena con vehemencia la “eternización en el poder”, la reelección indefinida, la Ley de Lemas y la “falta de alternancia” en el gobierno provincial, pero donde paradójicamente -a fuerza de estructura, acuerdos de cúpulas y la utilización de la Ley de Lemas- desde hace 15 años conduce el mismo sector alternándose para ello en la presidencia de la UCR entre Luis Naidenoff y Martín Hernández, con la sola y destacable excepción de un periodo para su aliado estratégico Juan Carlos Amarilla, que casualmente fue lo mejor y más participativo de esta década y media de hegemonía de la denominada Red Solidaria que hoy – con la complicidad de muchos- mantiene las puertas totalmente cerradas de un comité provincial, que precisamente necesita hacer todo lo contrario si pretende escribir la historia grande de la provincia.

Justamente en un partido esencialmente democrático, republicano, de la ética, la decencia y la moral que para ser protagonista y construir poder necesita mucho más que mostrar a sus principales referentes rapiñándose sublemas por una banca más, o correteando deslumbrados tras vanalidades cholulescas y frifolidades farandulescas, muchos menos frente a localidades enteras que hoy padecen la falta de agua de potable y niños wichis que tienen “hambre de agua”.

La zamorización de la política formoseña

Mientras “el Radicalismo se Gildiza”, Gildo Insfran que lleva 25 años interrumpidos en el ejercicio pleno de la suma del poder público y del manejo impune de la cosa pública en la provincia, pese a que desde hace 15 años tiene una oposición a su medida; gusto y conveniencia, ahora viene por todo, viene a zamorizar la provincia y construir una oposición propia y Gildista.

Desde hace 15 años, Gerardo Zamora y su esposa, Claudia Abdala, gobiernan prácticamente sin oposición la otra provincia más pobres de la Argentina; donde el gobernador digita y apadrina con fondos públicos a su propia oposición.

«Es que en Santiago del Estero  son todos zamoristas» responde con sarcasmo el gobernador Gerardo Zamora ex radical para explicar porque no hay alternancia en el poder desde hace 15 años en su provincia.

Zamora se convirtió en una suerte de padrino de los intendentes radicales del norte que no encuentran un liderazgo claro en sus propios partido.

Con perfil bajo, el caudillo feudal Zamora fue expandiendo durante quince años el poderío de una maquinaria comunicacional y electoral que no exhibe, en una provincia con los mayores índices de pobreza.

Claudia Abdala Ledesma también proviene de las filas radicales, y ahora tomó mayor relevancia en la escena nacional: porque Cristina eligió a Ledesma Abdala para ocupar el tercer lugar en la línea sucesoria. Santiago fue la provincia elegida por Cristina Kirchner para presentar por primera vez su libro Sinceramente. La fórmula Fernández-Fernández se impuso allí con el 75% de los votos.

A tres meses de la asunción de Fernández, Abdala Ledesma ya quedó a cargo del Poder Ejecutivo por 32 horas: cuando la vicepresidenta viajó a Cuba y el Presidente finalizaba su gira por Europa. En la capital santiagueña no existen calles u obras públicas que lleven el nombre de Zamora. Apenas se pueden ver, todavía, los afiches electorales del Frente de Todos descascarados, con los rostros de Fernández, Zamora y Cristina Kirchner.

La maquinaria de poder

A partir del triunfo contra el candidato de la intervención José Figueroa, Gerardo Zamora gobernó desde 2005 hasta 2013, año en que la Corte Suprema frenó su reelección. Sin querer ceder la sucesión a quien sería su vice, el peronista José Neder, le pidió a su pareja, Ledesma Abdala, que fuera la gobernadora. Ella se postuló como Claudia Zamora con Neder como vice y fue elegida con el 64% de los votos. El matrimonio iniciaría, así, su tercer mandato al frente de la provincia».

El esquema para acumular poder funciona sin límites. Aunque la Constitución establece que a cada provincia le corresponden tres senadores (dos bancas al partido que tenga más votos y la restante a la segunda fuerza), en Santiago los tres senadores responden al gobernador. Los primeros dos son el Pichón Neder y Ledesma Abdala. El tercero, Gerardo Montenegro, secretario regional de la UPCN. Se postuló por el Frente de Todos, pero es aliado suyo.

Los tres senadores oficialismo y oposición son Zamoristas, mientras tanto en la oposición real los Radicales y los del PRO se pelean a muerte, «el problema es que somos pocos y peleamos mucho», aseguran los que reconocen la feroz interna entre ambos partidos.

En Formosa puede pasar lo mismo más si tomamos varios antecedentes donde las oposiciones a los acuerdos Naidenoff-Buryaile obtuvieron un gran performance interno, y sin ir más lejos el resultado de las últimas PASO donde el empresario Bigatti sin aparato, publicidad ni fiscales le sacó más del 10% de los votos a las listas que encabezaban por un lado Martín Hernández y por el otro Ricardo Buryaile, que terminó siendo el categórico ganador de esas elecciones.

Todo está por definirse, mucha agua pasará debajo del puente, el Gildimo tiene en claro sus objetivos y el poder para lograrlo. El Radicalismo tendrá la claridad de dejar de pavear, ponerse los pantalones largos, abrir las puertas de su propio partido, dejar de acomodar parientes y salir a dar batalla para revertir la historia?. Los formoseños y Formosa se merecen el esfuerzo.

Carlos Julián González | para Opinión Ciudadana

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