Opinión

¿Es legítimo criticar al Gobierno en tiempo de crisis? 33 razones para el «sí»

La lealtad institucional y el sentido de Estado no son, o no deberían ser, incompatibles con la crítica al Gobierno y con las libertades de prensa y de expresión.

  1. Porque cuando se defiende la idea de que es indecente criticar al Gobierno en tiempo de crisis lo que se está diciendo en realidad es que es indecente criticar al Gobierno en tiempo de crisis aunque las medidas del Gobierno estén agravando la crisis.

2. Porque ningún ciudadano libre debería aceptar órdenes de quienes consideran que lo decente es defender al Gobierno aunque su actuación sea indefendible.

3. Porque prohibir las críticas al Gobierno, pero permitir al mismo tiempo las alabanzas al Gobierno es, en el mejor de los casos, hipócrita. Si el objetivo es no entorpecer la labor del Gobierno, que no entorpezca nadie: ni con críticas ni con halagos.

4. Porque somos una democracia, no un régimen ni un Modelo

5. Porque la simple posibilidad de que una sola de las críticas vertidas contra el Gobierno sirva para que alguien del Gabinete rectifique y te salve la vida, o el trabajo, o la empresa, o los ahorros de un solo ciudadano es motivo suficiente, no sólo para tolerarlas, sino para incentivarlas.

6. Porque el veto a las críticas contra el Gobierno no pretende salvar vidas sino salvar al Gobierno.

7. Porque nadie ha muerto por una crítica al Gobierno, pero sí han muerto seres humanos por Covid-19.

8. Porque es obvio para cualquier inteligencia mediana que fue precisamente la escasez de críticas al Gobierno uno de los factores que propiciaron que este, dormido en los laureles de su guerra contra enemigos imaginarios, cuando el enemigo real: la epidemia de Covid-19.

9. Porque ningún hombre que se respete a sí mismo debería desear formar parte de ese grupo en el que militan los que, todavía a día de hoy, siguen defendiendo a un Modelo con los argumentos dictados por el propio Gobierno.

10. Porque criticar al Gobierno, incluso de forma vehemente y con lenguaje encendido, no es hacerle la guerra al Gobierno, aunque algunos pretendan confundir ambos conceptos. Mucho menos remar a favor de la epidemia, como insinúan otros.

11. Porque la libertad de expresión existe.

12. Porque la libertad de prensa existe.

13. Porque no hay prueba alguna de que el silencio mediático haya hecho jamás que un Gobierno gestione mejor los asuntos públicos.

14. Porque es simplemente intolerable que un Gobierno diseñado para la propaganda se permita el lujo de censurar las preguntas de la prensa sobre su gestión.

15. Porque ningún Gobierno debería pensar, ni por un solo minuto, que existen determinadas circunstancias en las que su actuación no puede ser fiscalizada por la prensa, las Redes Sociales y los ciudadanos.

16. Para que nadie pueda decir dentro de unas semanas que «no se podía saber».

17. Porque si el Gobierno pensara acerca de este asunto aunque sólo fuera durante un minuto se daría cuenta de que la alternativa a las críticas, es decir la represión de las críticas, es mucho peor a medio y largo plazo para él.

18. Porque existen motivos de sobra para la crítica a este Gobierno.

19. Porque un Gobierno que ha acumulado el mayor poder posible en una democracia debe aceptar en contrapartida que se le someta al mayor escrutinio al que se ha sometido jamás a ningún Gobierno a lo largo de treinta y siete años de democracia.

20. Porque miembros de este Gobierno han intentado restringir el derecho a la libertad de prensa y ese es un camino por el que no debería darse ni un solo paso.

21. Porque este Gobierno en esta emergencia ya ha rectificado y contradecido ya suficientes veces sus propias palabras como para aceptar mansurronamente su última versión sobre el asunto.

22. Porque es simplemente inadmisible que un Gobierno sin voluntad republicana, reviviendo rencores se ponga exquisito con las críticas de los escasos medios y periodistas que aún no se han plegado a su relato.

23. Porque ya que no se nos deja preguntar se nos debería permitir criticar el hecho de que no se nos deje preguntar.

24. Porque, como dice el periodista Alberto Olmos, criticar al Gobierno siempre es más decente que criticar a los que critican al Gobierno.

25. Porque es mentira que la oposición y la prensa independiente sean las únicas que están criticando a su Gobierno durante la epidemia.

26. Para que, en el hipotético y remoto caso de que el Gobierno decida ayudar a los medios de prensa críticos, nadie pueda acusarnos nunca de habernos dejado comprar.

27. Porque la realidad edulcorada transmitida, puede no ser real. Y alguien debe desmontar ese pastel de medias verdades regadas con la miel de las mentiras confortables.

28. Porque el sentido de Estado que les exigen a los partidos políticos de la oposición, no alcanza a la prensa ni a los ciudadanos. Las servidumbres de aquellos que ocupan, o podrían ocupar el poder no son las de los ciudadanos de a pie.

29. Porque las arremetidas de algunos de los funcionarios, son intolerables en democracia. Más aún en circunstancias como las actuales. ¿Es que el Gobierno no tiene nada más importante que hacer que maltratar a comunicadores y perseguir las opiniones de las Redes?

30. Porque alguien tiene que hacerlo.

31. Porque es sano.

32. Porque es nuestra obligación como ciudadanos iguales y libres.

33. Porque siempre es recomendable hacer caso al poeta Dylan Thomas cuando escribió «no entres dócilmente en esa amable noche / la vejez debería delirar y arder cuando acaba el día / rabia, rabia, contra la agonía de la luz».

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