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Gialluca horas después de desmentir ser «alcahuete», fue él primero en salir a defender al Gobernador y atacar al diario La Nación

El defensor del  Pueblo, Dr. José Leonardo Gialluca, minutos después desmentir a Anibal Hardy, ser «alcahuete y servil del gobernador Gildo Insfrán», volvió a esforzarse para convertirse en «el primer funcionario» en salir a defender la vapuleada gestión del gobierno provincial, en atacar al diario La Nación y al periodista que escribió la nota.
Leonardo Gialluca invitó formalmente al periodista Carlos M. Reymundo Roberts, del diario La Nación, a conocer “la verdadera historia y realidad actual de nuestras comunidades indígenas y los distintos sectores de servicios públicos esenciales que funcionan actualmente en Formosa, sin ayuda financiera del Estado nacional y con todos los programas de viviendas sociales paralizados”.
El supuesto defensor del pueblo, defendió al gobierno e intentó responder a una publicación del diario La Nación, denunciando que “estas operaciones mediáticas no son nuevas, van a continuar y se van a profundizar, porque al Gobierno nacional no le preocupa si los trabajadores llegan a fin de mes, menos aun si nuestros abuelos poseen accesibilidad a los medicamentos o servicios esenciales de salud o que la Secretaría de Comercio de Nación controle los abusos en los formadores de precios”.
Nada dijo de la vergonzosa actitud del senador Miguel Angel Mayans, que se opuso y se retiró de la sesión para no dar quorum para la aprobación de los créditos Argenta que beneficia a los pensionados y titulares de la Asignación Universal por Hijo.
 
“Recién ahora el ministro de Agroindustria se dio cuenta que los supermercadistas hacen lo que quieren con los precios de la Canasta Básica Alimentaria, y ello es simple, el Estado nacional siempre está ausente y presente para defender únicamente los intereses de los grandes grupos económicos y mediáticos, cuyos dueños o representantes forman parte del gabinete nacional”, sentenció el defensor.
 
Además, advirtió que “debemos saber de dónde vienen estas sobreactuaciones mediáticas, pero para informarnos y no confrontar, pues somos un pueblo joven y donde restan muchas cosas por hacer y todo cuesta más, ya que estamos transitando en nuestra vida institucional con el peor gobierno unitario nacional de los últimos tiempos». 
 
“El diario La Nación repite desde hace tiempo el discurso oficial del Gobierno nacional, como muestra basta un botón. Critica acérrimamente el derecho a la protesta de los trabajadores, de los docentes u organizaciones sociales y alienta el uso de la más brutal violencia física para reprimir en todos los casos”, subrayó Gialluca.
EL PATRÓN DEL MAL
Pero Gialluca nada dijo de la nota que asegura que «Formosa el Reino implacable de Gildo Insfran lleva 22 años consecutivos como gobernador, en los que ha avasallado todas las instituciones; es una de las provincias más pobres y vive bajo el flagelo de la corrupción y el narcotráfico.

El problema de Insfrán, peronista y ultrakirchnerista, es que le queda mucho por hacer cuando ya lleva 22 años en el cargo, y otros ocho como vicegobernador de Vicente Joga. El mandato más largo en la Argentina desde el retorno a la democracia.

Insfrán no sólo acumula cinco períodos consecutivos. Con mano dura, persecución a la oposición y a la prensa, y avasallamiento de todas las instituciones, es el gobernador con más poder. Y, según innumerables fuentes, uno de los más ricos. Muchos lo comparan con un señor feudal. También es llamado patrón y dictador. Para otros, sencillamente Formosa es una provincia con dueño.

Insfran tiene a la provincia en un puño no sólo por haber reunido la suma del poder público, sino porque, reducida a su mínima expresión la actividad privada, acá todo el mundo vive del Estado. «Fue una política deliberada. Hasta hace 30 años Formosa era productivamente importante, generadora de recursos y empleos, especialmente en las zonas rurales. Era una provincia sustentable. De eso queda poco o nada. En un porcentaje absolutamente mayoritario se vive de un empleo público o de planes sociales».

De la escasa productividad hablan las cifras: el 95,5% del presupuesto es cubierto por fondos del gobierno nacional. Prácticamente no cuenta con recursos propios.

«Acá no hay trabajo ni futuro. La principal industria es la terminal de ómnibus: rajarse. Los jóvenes se van porque no consiguen empleo y escapan de la inseguridad, la corrupción y el narcotráfico».

Con una pobreza superior al 50% según estimaciones privadas, Formosa se ha convertido en el reino del asistencialismo. «En esta ciudad, de cada diez personas, siete cobran un plan social. Se ha perdido totalmente la cultura del trabajo. Si buscás alguien para arreglar una canilla, cortar el pasto o pintar, no lo encontrás». «Clientelismo político», explican en el organismo.

«La fórmula de Insfrán es haber conseguido que todos dependan de él. «De hecho, desalienta públicamente las inversiones, la llegada de empresas, porque eso generaría empleos fuera de su alcance, gente que no le debería nada. Los que viven del Estado son, para él, voto cautivo.»

Otra rareza es que no pasa día sin que Insfrán critique al presidente Macri, mientras su provincia es una de las tres que reciben más fondos del gobierno nacional.

«Esto es un feudo. Un feudo stroessnerista [por Alfredo Stroessner, 35 años dictador del Paraguay]. Detrás de un disfraz de democracia hay una dictadura».

El dominio político de Insfrán resulta abrumador. Sin dejar resquicio alguno para el disenso, maneja el Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, los órganos de control (a la Defensoría del Pueblo la llaman la «Defensoría del Gobierno»), los principales medios, colegios profesionales y hasta ONG, entidades deportivas y comparsas de carnaval. El Poder Judicial está totalmente subordinado al Ejecutivo.

En 22 años no ha prosperado una sola denuncia por corrupción.

En la Legislatura, el gobierno tiene la mayoría absoluta, un órgano que funciona como extensión del Poder Ejecutivo. La realidad de la Legislatura parece responder a una ficción guionada para ridiculizar la existencia de uno de las instituciones fundamentales del Estado.

«Insfrán sabe todo lo que pasa, no se le escapa nada». «Es muy difícil ser oposición en una provincia en la que no hay estamentos del Estado ni de la actividad privada que escapen al control del gobierno.

Miedo es una palabra que se repite una y otra vez: miedo a hablar, a perder el trabajo, a reprimendas.

«Impera un sistema de dominación, un Estado policíaco. «Pero el mayor triunfo de Insfrán es cultural: la autocensura. Porque ante la menor crítica te acusan de antiformoseño. Al lado de Insfrán, los Kirchner son chicos de pañales.»

La hegemonía del gobernador va de la mano del culto a su personalidad. En rutas y centros urbanos, los únicos carteles políticos que se distinguen son los de Insfrán. Casi todos los medios importantes, en prensa gráfica, radio y televisión, responden al mandatario y se dedican a amplificar sus mensajes, decisiones y actos, etc, etc.

 

Jose L. Gialluca

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