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Hackearon portales independientes para desatar un brutal ataque mediático contra Jofré

Un sorprendente como insólito operativo mediático, intentando denostar la imagen del intendente municipal Jorge Jofré, confirmó el temor político existente en las primeras filas del oficialismo, y reafirmó la precariedad estructural que rodea al partido gobernante en la provincia. La mayoría de las plataformas que recogieron los sueltos periodísticos, están muy vinculadas a las cloacas desinformativas administradas con dineros públicos por Pomelo Ferreira y Cacho García.
La redes se desayunaron con alarmante fake news dando cuenta que  la Policía Federal allano las oficinas de Ruta 81, y detuvo al intendente Jofre por malversación de fondos públicos de más de 200 millones de dólares.
La publicación, según la interpretación de uno los portales hackeados abunda en detalles que mezcla una altísima dosis de creatividad, cruzada con unos pocos hechos que en su momento afectaron a la administración del propio Gildo Insfran, pero que no tiene ningún sustento, mucho menos realidad.
La pretendida búsqueda de deteriorar la imagen del intendente Jofré, además de un método que involucra a actores y plataformas que se repiten, desembocan en un mismo origen, y un conocido propósito: las oficinas que ocupa en Casa de Gobierno, el jefe de Gabinete de Ministros, Antonio «Pomelo» Ferreira, una brutal usina, especializada en industrializar material periodístico falsos contra el jefe comunal.
El gobernador Insfran y el intendente Jofré, comulgan el mismo ideario político, y suelen confirmar ese alineamiento, y hasta mostrarse molestos contra algunos sectores que pretenden mostrarlos enfrentados.
Empero, reiterados episodios mediáticos, provenientes del bunker del superministro, a cargos de conocidos actores políticos como Cacho Garcia, confirman la falta de unidad.
Es un hecho que Gildo tiene un objetivo de máxima para las elecciones del año que viene: recuperar la intendencia capitalina. Para ello debe imponerse a Valores Ciudadanos, pero choca con Jofré que no sólo lidera un espacio político definido y enquistado socialmente, sino que, sobre todo, mantiene un altísimo nivel de aceptación ciudadana, lo que intranquiliza al oficialismo provincial.
El calibre de los bombazos mediáticos del ministro Ferreira, pone al descubierto a un funcionario incapaz de medir los efectos de sus ataques, y, además, exhibe el nivel de desesperación que tiene para ver caído a Jofré.
Muchas de las esquirlas del reciente ataque, seguramente alteraran la imagen del peronismo en su todo, incrementando el hándicap de la oposición con miras a los comicios capitalinos, donde cada voto vale y, a diferencia de lo que ocurre con el interior provincial, con solo espejitos no alcanza.
Pero el escenario fáctico se construye, no se compra, aunque una parte puede ser cooptada. Y en el queda una administración municipal que en seis años produjo cambio profundos, y de fondo en la ciudad. Los vecinos lo saben, y lo aprovechan. Y saben de donde provienen. Ese es el real enemigo. Ferreira lo sabe, pero apela a tácticas tan elementales como infantiles. Y eso, los vecinos también lo saben.

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