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El Gildismo mintió sobre el Gasoducto NEA, se robaron hasta los caños. La corrupción K y G paralizó la obra (Ver Videos)

El ministro de Economía, Hacienda y Finanzas de Formosa, Jorge Oscar Ibáñez, hace unos días aprovechó la conferencia de prensa del COVID-19, para culpar a la mezquindad política del presidente Mauricio Macri por la paralización de la obra del gaseoducto NEA, asegurando que solo faltó 10 km en nuestra provincia para su finalización y que la megaobra por insistencia de Gildo Insfran se concluirá durante la gestión de Alberto Fernández. “Los empresarios tienen los obradores listos”, aseguró. Todo Mentira.

Un lapidario informe TN central titulado “Como por un tubo: Así se roban la obra pública más cara del país”, demostró lo que Prensa Libre viene sosteniendo desde hace mucho tiempo, y demostró sin ningún margen de dudas que el ministro de Economía Jorge Oscar Ibáñez mintió descaradamente, y aprovechó los fondos públicos con que se financian la Red de Medios y las cotidianas conferencias del COVID19, para fabular sobre la mega obra acentuando que fue construida durante la década ganada y paralizada durante la gestión Macri, faltando solo 10 km de construcción en Formosa para su finalización, y para que los formoseños tengan gas natural. Todo Mentira.

Fue una multimillonaria defraudación al Estado argentino con influencias políticas, sobornos y vistas gordas de Gobernadores, Fiscales y Jueces, tanto provinciales como federales

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Los tubos de 5.000 dólares son reducidos en el mercado negro por $150.000. También los usan como bebederos de hacienda, alcantarillas y conductos de riego.

En Salta muchos se preguntan dónde fueron a parar cientos de caños del Gasoducto del NEA que atravesaron los controles de ruta, como material en desuso contaminante, por una resolución del intendente de Aguaray, Jorge Enrique Prado, del 23 de diciembre de 2019.

La respuesta a la pregunta del millón está en otras provincias, donde tubos de gasoductos que también tenían obras paralizadas por el Gobierno nacional fueron robados y reducidos en el mercado negro como comederos para animales vacunos o piezas nobles con las que finqueros y contratistas de dudosa reputación ejecutaron obras de alcantarillados, cruces de ruta, acueductos y conducciones de riego.

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Hay sobrados antecedentes que muestran los alcances de una multimillonaria defraudación al Estado argentino con influencias políticas, sobornos y vistas gordas de Gobernadores, Intendentes, fiscales y jueces, tanto provinciales como federales, que poco o nada hicieron para detener a una red ilícita que, desde hace un tiempo, tiene instalado su aceitado montaje en el norte Argentino.

Así terminaron muchos de los caños del gasoducto más caro de los últimos 50 años.

Una de las obras más caras de los últimos 50 años

El Gasoducto del NEA quedó inconcluso y un tramo clave acabó desmantelado.

El Gasoducto del NEA fue proyectado en 2003 para llevar importado desde Bolivia, a través de Salta, a cuatro provincias que aún dependen de garrafas.

Las primeras licitaciones se hicieron en 2007. La obras avanzaron con intermitencias durante el kirchnerismo y terminaron paralizadas en el tramo final de la gestión macrista.

En el decreto por el que se lo declaró de interés nacional en 2007, se previó una inversión total de 1.382 millones de dólares. En la década siguiente el Estado desembolsó casi el doble: US$ 2.300 millones. En los procesos licitatorios participaron varias de las firmas que, en 2018, terminaron implicadas en la causa de los cuadernos.  

La sección de 230 kilómetros que debía enlazar al NEA con el Gasoducto Binacional Juana Azurduy, en las inmediaciones de la refinería de Campo Durán (Aguaray), fue adjudicada por Enarsa a la empresa Servicios Vertúa, el 4 de agosto de 2014, por $1.280 millones. Vertúa terminó preso por corrupción

La contratista se retiró en diciembre de 2015, dejando las obras con un avance del 53,92%, en medio de conflictos sociales y denuncias cruzadas. Hasta entonces había cobrado $733 millones y todavía otros $538 millones, con intereses, por actualización de costos y supuestos incumplimientos de Enarsa.

Tras rescindir el contrato con Vertúa, en marzo de 2018 la empresa nacional de energía (denominada ahora Ieasa) convocó una nueva licitación para terminar el tramo inconcluso. El llamado, que preveía la instalación de 122 kilómetros de cañería pendiente y 108 kilómetros a reacondicionar, interesó a cuatro empresas con espalda.

Carlos Mundín, el dueño de BTU, fue detenido en la causa de los cuadernos, acusado de haber pagado sobornos por obras del Gasoducto del NEA

Dos meses después la comisión evaluadora de Ieasa recomendó declarar inadmisibles las propuestas económicas que presentaron BTU ($1.411 millones), Contreras Hermanos ($1.455 millones) y Víctor Contreras ($1.541 millones) y adjudicarle el contrato a Techint, pese a que el grupo de Paolo Rocca había quedado en cuarto lugar con la propuesta más elevada ($1.700 millones).

La pelea sumó nuevas aristas en agosto porque Carlos Mundín, el dueño de BTU, fue detenido en la causa de los cuadernos, acusado de haber pagado sobornos por obras del Gasoducto del NEA y otros proyectos de infraestructura. En la causa de los cuadernos también terminó implicada Techint tras la detención de Héctor Sabaleta, un exdirector de ese grupo.

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