Política

La inquina de la Fiscal Norma Zaracho contra Hernández tiene un motivo y no es el juicio

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Sorprendió los términos agraviantes que usó la Fiscal Norma Zaracho contra Gabriel Hernández en su alegato durante el juicio. La magistrada dijo que Hernández es un “pequeño Maquiavelo” y un “Robin Hood al revés”, y después de machacar al ex intendente con otros epítetos descalificantes pidió que lo condenen a 5 años de prisión, por el pecado de usar un ATN para pagar los sueldos de los municipales.

Tanta inquina tiene una explicación que no se basa en las pruebas del juicio, sino que se remonta a un episodio ocurrido 12 años atrás, cuando la hija de una fiscal, en esa época una estudiante del Colegio Don Bosco, junto con su noviecito de esa época, ingresaron a la casa de la familia Hertelendy, en el barrio Fleming de la ciudad de Formosa, robando la suma de $80.000 que pertenecía a los abuelos de una compañera de escuela.

Los abuelos Hertelendy denunciaron el robo de del dinero que guardaban en una caja portátil de seguridad. A consecuencia del hecho, la Policía allanó la precaria vivienda de la empleada doméstica de la familia, y la detuvo junto con su pareja “como principales sospechosos”.

Mientras tanto, la hija de la fiscal y sus amigos con el dinero robado compraron una batería, cuatro guitarras, bajos, amplificadores y micrófonos para formar una banda de rock con otros alumnos del segundo año del Colegio Don Bosco.

Estos gastos llamaron la atención, porque los compañeros del Colegio comentaban sobre las importantes sumas de dinero que costaron los instrumentos de la banda. Así fue que las sospechas de los investigadores apuntaron a los jóvenes rockeros. Al final, uno de ellos se arrepintió y dijo que iba a declarar sobre el robo.

Se realizó entonces una “reunión de urgencia” el 18 de mayo de 2005 para escuchar la confesión. Allí estuvieron la Fiscal Norma Zaracho, el juez Rubén Spessot y varios altos jefes policiales. Todo en medio de la más absoluta reserva, porque como dijo el entonces Comisario Mayor Elpidio Víctor Toledo, que era Jefe de Robos y Hurtos de la Brigada de Informaciones, en el hecho “están involucrados hijos de altos funcionarios”.

Delante de la fiscal y el juez, el joven confesó que ellos habían sido los que robaron los $80.000 de la familia Hertelendy. Fueron también testigos de la confesión, el Comisario Mayor Toledo y el entonces Segundo Jefe de Informaciones Policiales, Comisario Mayor Ramón Figueredo.

El caso pasó al Juez de Menores, y la hija de la fiscal y su novio fueron procesados por el robo.

El caso pasó desapercibido, hasta que fue publicado en la revista “Prensa Libre” dirigida por Gabriel Hernández, en una nota que llevaba las fotos de la fiscal Norma Zaracho y del juez Rubén Spessot, con el título “¿Usted es funcionario y su hijo robó? No se preocupe. Atención especial y “la más absoluta reserva” para casos VIP”.

La fiscal Zaracho enfureció al ver el “escrache” que le hizo Hernández. La oportunidad de la venganza vino años después, con el juicio del ATN.

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