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“La pista en la que nos entrenamos está más sucia que el Riachuelo”

El remo argentino está consiguiendo buenos resultados (Sol Ordás logró la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018, por ejemplo), pero pareciera estar olvidado, menos para los deportistas.

Milka Kraljev, de 36 años y una de las mejores remeras argentinas, integrante de la Selección y que ha disputado dos Juegos Olímpicos, publicó una foto en la que critica el start del Campeonato Argentino de Remo, en el Río Reconquista. En la publicación, Kraljev afirmó: “Increíble que tengamos que seguir remando en la mismísima mierda“.

Entonces, explicó a qué se refiere exactamente: “La pista de remo está sobre el Río Reconquista, que está más sucio que el Riachuelo. Hay días que afloran cosas desagradables de abajo. A un camión atmosférico le es más barato tirar la basura en el río que donde verdaderamente corresponde. Entonces van a lugares clandestinos y lo tiran. Total nadie los ve, nadie los sanciona ni nada”.

Kraljev es una muestra de buenos resultados pese al lugar donde se entrenan y disputan torneos, ya que se acaba de consagrar Campeona Argentina 1xLw 2018 con su equipo, Tigre Boat Club, pero no por esa razón acepta lo que les pasa: “Es inmundo el olor con el que terminamos de entrenar todos los días. Sé que se hacen estudios del agua y encuentran absolutamente de todo. Muchos atletas se enfermaron. Podemos llegar a ser seis de la Selección que estamos con una gastroenteritis muy fuerte, al nivel de estar en la cama o internados. Por ejemplo, Ariel Suárez (finalizó 4º en los JJOO de Londres 2012) se agarró una bacteria y estuvo internado dos meses. Casi se muere”.

Fotografía tomada por la misma deportista del sector contaminado donde se deben entrenar los remeros

Fotografía tomada por la misma deportista del sector contaminado donde se deben entrenar los remeros

La pregunta inevitable es por qué no van a entrenarse a otro lado. Y sobre eso, comenta: “Viviana Gallego, que es la infectóloga que trabaja en el CENARD (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo), siempre intentó sacarnos y llevarnos a otra parte. Pero como nuestra estructura está ahí y siempre entrenamos en ese lugar, nunca se terminó de concretar. Nadie se puso los pantalones y se ocupó. Hoy no hay una cabeza, no hay un entrenador ni una dirigencia que se plante y plantee los problemas. El remo es un deporte caro, que no es profesional y no le aporta tanto en lo económico a nadie, entonces ninguno se va a jugar porque no va a tener beneficios”.

-¿Desde el Estado no tienen respuesta sobre lo que sucede en el río?

-Lo que pasa es que la pista es un río que pertenece a la Nación. Dentro de Nación está la Provincia de Buenos Aires y, como el Río Reconquista pasa por 18 Municipios, no podés echarle la culpa a nadie. Es demasiado amplio. Es más, en 2016 hicimos una campaña con varios atletas para tratar de poner el remo en la agenda de los políticos porque nadie se hace cargo de esto. Queríamos que todo el mundo viera cómo sería que un deportista como Paula Pareto, David Nalbandian, Sebastián Crismanich, Wálter Pérez o Jennifer Dahlgren, que son los que nos ayudaron, entrenaran en las mismas condiciones que nosotros. Vinieron algunos políticos pero quedó ahí. Nosotros podemos quejarnos o hacerles ver lo que pasa; después es esperar que nos ayuden.

La actualidad estructural del remo pasa por un momento de incertidumbre: Hernán Leguizamón era el director técnico nacional argentino, pero a mitad de año lo despidieron. Lo reemplazó Martín Cambareri (entrenador de Ordás), quien se quedó “de favor” durante dos meses. Cuando presentó su proyecto formal le dijeron que no, por lo que tomó la decisión de irse a un equipo de Inglaterra. El cargo está vacante.

Lo que sorprende es que durante los JJOO de la Juventud el equipo argentino se entrenó en Nordelta. ¿Por qué? “El técnico se puso firme y dijo ‘nosotros acá no entrenamos’. Y los dejaron como excepción. Pero acá no se puede estar más. El agua tiene un olor a mierda que no te das una idea. Es desagradable. Terminás de entrenar y automáticamente tenés que lavarte las manos con alcohol. Vas a otros países a competir y ves la cloaca en la que remamos nosotros. Una de las chicas tuvo leptospirosis, una enfermedad que transmiten las ratas. Es una locura”.

El problema viene desde hace tiempo, no es reciente, pero había una diferencia notoria: antes la pista estaba separada en un terraplén con agua limpia. Y el ‘agua sucia’ se iba para el lado del Tigre. El problema fue que esa zona se empezó a inundar, entonces quitaron el terraplén. Allí comenzó a propagarse este problema. “Te podías encontrar heladeras, autos, chanchos, caballos, ramas…todo lo que te imagines”, dijo Kraljev, indignada.

Al ser descendiente de extranjeros (abuelo croata y abuela serbia), recibió un nombre poco común en Argentina, pero eso no le impidió destacarse con la Selección Nacional: ganó medallas en los Juegos Odesur de Medellín 2010 y Cochabamba 2018, y en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 y Toronto 2015, además de haber participado en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y Londres 2012.

Su objetivo a corto plazo es llegar a los Juegos Panamericanos del año que viene: “A fin de mes está la clasificación a Lima 2019, así que vamos por eso. Paso a paso. Después se pensará en Tokio 2020”.

De todas formas, deja en claro: “Mi hijo tiene 11 años y quiere empezar a remar. Me encantaría que haga el mismo deporte que yo, pero es un peligro que lo haga acá (en el Río Reconquista). Incluso yo no quiero dejar de remar, pero si pienso en mi salud y en mi hijo, lo voy a tener que hacer”.

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