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Los Pumas van a contramano, pero en este caso es bueno hacerlo

La ventana de noviembre terminó hace una semana y el único partido internacional que resta por jugarse en 2018 es el que hoy enfrentará a Barbarians con Los Pumas. Esa última serie de test matches del año arrojó una estadística que preocupa a las autoridades de World Rugby. Si hasta Agustín Pichot, vicepresidente de la entidad que rige los destinos de ese deporte en el mundo, manifestó su disgusto con un tuit en el que evidenció -aún con errores en las cifras- la enorme cantidad de jugadores que, tentados por el dinero, no defienden las camisetas de sus países de origen y deciden ponerse las de las mejores ofertas. Un ejemplo que marca hasta dónde llega el poder del dinero (de las libras en este caso) lo puso en palabras hace un tiempo Nathan Hughes, el fijiano que actúa para Inglaterra.“Yo juego sólo por la plata”, afirmó sin ponerse colorado.

Los Pumas terminaron esa ventana con tres derrotas en tres partidos (Irlanda, Francia y Escocia) pero con un dato bien potente: todos los jugadores seleccionados por Mario Ledesma nacieron en Argentina. Los puristas podrán decir que el wing Sebastián Cancelliere rompió la regla ya que lo hizo en San José, Estados Unidos -su madre ya estaba embarazada cuando junto a su padre viajó a esa ciudad y la familia regresó al país cuando el bebé tenía sólo 1 año-, pero está claro que la primera pelota de rugby que tocó en su vida fue en Don Torcuato. El otro seleccionado que se presentó en noviembre sin jugadores comprados fue Sudáfrica. Tendai Mtawarira nació en Zimbabwe pero como el pilar izquierdo estuvo lesionado también se puede afirmar que el 100 por ciento de los Springboks fueron puros en esta ocasión.

Un caso bien diferente fue el de Escocia, el seleccionado que regularmente más se nutre de jugadores extranjeros. Ante Los Pumas, en Murrayfield, jugaron como titulares los sudafricanos Alan Dell y Josh Strauss, los neocelandeses Simon Berghan y Sean Maitland y el inglés Hamish Watson. Es decir, cuatro forwards (Dell, Berghan, Watson y Strauss), la mitad del pack. También Irlanda, Inglaterra y Gales -en menor medida- invierten sobre todo en jugadores del Pacífico sur.

Los All Blacks, el mejor equipo del mundo, tampoco la escapa a la moda de reclutar jugadores para seguir manteniéndose en lo más alto. Sobre un total de 32 que citó Steve Hansen, 28 nacieron en Nueva Zelanda, pero no hubo dudas en sumar a dos tonganos, un samoano y un fijiano.

El dinero que se mueve alrededor del rugby y de los mejores seleccionados del mundo es muy importante. Pero también hay diferencias y el propio Pichot lo dejó claro en otro tuit:“El rugby debería ser más parejo y justo. Los jugadores de países más chicos deberían tener las mismas oportunidades económicas que los más grandes. Así esos países podrían crecer más”, resumió el ex capitán del seleccionado argentino. El no lo dijo ni lo escribió pero un jugador de Inglaterra gana casi 25 mil libras por partido mientras uno de Japón embolsa 2 mil yens, unas 13 libras aproximadamente, por encuentro. ¿Por qué sucede eso? Porque la Unión Japonesa de Rugby considera que sus jugadores viven mejor que bien con sus sueldos que les pagan las automotrices que los contratan como modelos y representantes de las marcas. Un dato propio de Japón:en un partido del Mundial de Seven de este año, cinco de sus siete jugadores titulares no fueron… japoneses.

También es curioso observar algunas nacionalidades. Por ejemplo:en Francia actúa un rugbier de Guinea Bisau; en Inglaterra, uno de Hong Kong;en Australia, uno de Papúa Nueva Guinea;en Italia, uno de Kenia;y en Japón, uno de Corea del Sur.

Se sabía que el rugby cambiaría desde que el 25 de agosto de 1995 se lo declaró un “deporte abierto” y se eliminaron las restricciones a pagos y beneficios para los jugadores. Pero 23 años después ese cambio no se detiene. Y parece no poder completar su círculo.

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