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Naidenoff: No hay “vieja” o “nueva” política. Hay buenas o malas políticas. Las malas, confunden lo público y lo privado”

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– ¿Con la democracia consolidada, qué cree que espera la gente del radicalismo?

– Si hay un aporte de este partido a la democracia que nadie puede cuestionar es su consolidación, a partir de , que supo convocar a una apertura con las otras fuerzas y se reflejó en momentos de zozobra y de crisis.

– ¿Y ahora?

– A partir de la fragmentación de los partidos con la crisis de 2001, el aporte a los nuevos tiempos es plantar en la cancha una coalición que se consolida desde la diversidad. Con una gran novedad: la de un primer presidente no peronista que tampoco surgió de la UCR.

-Otra novedad es que se trata de un Presidente que se niega a gobernar con sus socios…

-El Presidente no dijo que no gobernamos juntos. Lo que sucede es que venimos de una historia de disciplina, verticalismo y obediencia, por lo que expresar diferencias en el marco de una coalición es una novedad. Pero es el gran activo que tiene Cambiemos. Tiene visibilidad en el Parlamento, pero también en provincias y municipios. No es requisito formar parte del Gobierno para acompañar sus políticas.

– ¿Si tuvieran más presencia en el Gabinete qué errores no hubiera cometido el Gobierno?

– Más allá de las presencias, lo que se tiene que reflejar en una coalición es la capacidad de debate previo y de influir en la toma de decisiones. Algunos planteos nuestros no fueron receptados en el momento pero el tiempo nos dio la razón. Planteábamos en mayo la necesidad de frenar la baja de las retenciones. Algunos no acompañaron, pero nos encontramos con una buena noticia que fuimos por los ingresos y hay impuesto a las exportaciones. Lo mismo pasó con el aplanamiento de las tarifas de gas.

– Parece que sólo les hacen caso cuando les desborda la situación…

– No sé si les desborda. Hay una toma decisiones del Ejecutivo y nosotros aportamos ideas.

Luis Naidenoff, en su despacho (Néstor García)

Luis Naidenoff, en su despacho (Néstor García)

-También están los que desde adentro de la UCR dicen que el partido le está haciendo seguidismo a un proyecto neoliberal…

– Lo que hay es un gran sentido de la responsabilidad del radicalismo, fundamentalmente por el contexto de emergencia y de crisis en el que vivimos. Son horas de prudencia, mesura y cohesión interna. Es la discusión que se dio en Olivos. Lo paradójico fue que algunos nos cuestionan con el diario del lunes porque fuimos a Olivos a pedir cargos y otro por no aceptar los cargos que supuestamente nos propuso el Gobierno. Es de una mediocridad enorme limitar la presencia del radicalismo a una discusión de cargos. Nuestra presencia fue para discutir las medidas que se iban a tomar. Se discutió la posibilidad de espacios en la reestructuración de poder como hablamos siempre. Pero la decisión es del Presidente.

Expresar diferencias en el marco de una coalición es una novedad; el gran activo que tiene Cambiemos”

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– Estuvieron en danza nombres como Lousteau o Prat Gay. ¿Los ve como el futuro del partido?

– Más allá de los nombres, se discute la eventualidad del aporte del radicalismo que le pueda dar volumen político al Gobierno. Para adentro, Lousteau es un dirigente de volumen en la Ciudad de Buenos Aires, como Morales en Jujuy, Valdés en Corrientes y Cornejo en Mendoza. El valor de lo colectivo es más fuerte que lo individual. Está en el radicalismo tener la capacidad de construir un liderazgo nacional.

– ¿Para el 2019 quiere que la UCR ponga al vice de Macri o ir a las PASO con fórmula propia?

– El escenario electoral esta lejano por los problemas del día a día. Pero no descarto nada.

– Hasta hace poco daban por segura todas las reelecciones y sumar más provincias. ¿Con qué se conforman ahora?

-Lo primero es terminar con las crisis recurrentes. Un país que convive desde hace décadas con la inflación, el déficit y el endeudamiento no brinda certidumbre a lo largo del tiempo. La primera respuesta es que hay un problema político. Y excede a un gobierno.

– Pero estamos en vísperas de un año electoral y el Gobierno reconoció que vivimos una emergencia. ¿Cuál es la salida?

– Como dijimos desde el arranque, la salida sigue siendo el acuerdo político. Lo tienen que entender el Gobierno y la oposición. Independientemente de que los tiempos electorales apremian, hay que asumir que la mirada corta no nos llevó por buen camino. El Gobierno tiene que entender que el acuerdo político es central, con una mirada integral, y la oposición tiene que brindar certidumbre. Después habrá tiempo en el peronismo para que encuentre su propio espacio de renovación.

– ¿Que contenido tendría el acuerdo? Se habla mucho de dejar de ser un país agroexportador y después le ponen una vela a la soja…

– Es que para ser un país con valor agregado y perfil industrial hay que acordar con todos los sectores. Incluyendo a la representación de los trabajadores y del sector empresarial. Seguramente en el Congreso vamos a lograr el acuerdo presupuestario, pero es una mirada fiscal, la Argentina de mediano y largo plazo necesita de un gran acuerdo. Tampoco sirve la irrupción de liderazgos circunstanciales, porque nos fue muy mal. No hay salvataje individual si no construimos un proyecto colectivo.

– ¿Por qué cree que Macri no lo convoca?

– Hay cierta idea de que el acuerdo en su visión global es una especie de mala palabra. El Gobierno eligió acordar parcialmente con los gobernadores y ley por ley. Tampoco le fue mal. Fueron las dos miradas: el aporte del radicalismo y el camino que siguió el Gobierno.

– ¿Será la teoría de Durán Barba de no mezclarse con la vieja política?

– No hay vieja o nueva política. Hay buenas o malas políticas. Las malas son aquellas que confunden lo público y lo privado, los que someten a los ciudadanos y destruyen los valores republicanos. Lo bueno es administrar el Estado para el progreso de la sociedad. Más allá de Durán Barba, no hay que inventar nada. No todo lo nuevo en política tiene que ver con lo bueno. Un ejemplo es La Cámpora.

No hay “vieja” o “nueva” política. Hay buenas o malas políticas. Las malas, confunden lo público y lo privado”

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– ¿Por qué cree que el peronismo aceptaría un acuerdo para compartir el costo de la crisis?

– Tiene que ver con el sentido de responsabilidad de la dirigencia. No les fue muy mal a las provincias. Hasta 2015, dos de cada tres provincias tenían déficit. A partir de Cambiemos, de las 22 que suscribieron el Consenso Fiscal, 20 tienen superávit.

– Y la Nación quedó con déficit. Debe haber un problema de impericia…

– Se reconstruyó el federalismo. Estaban destruidos los pilares básicos de la Argentina. En 2015 las provincias recibían 25% de coparticipación y hoy estamos en el orden del 34%. Algo cambió para bien. Tiene que reflejarse con el criterio de responsabilidad.

– Que yo sepa en política no existe la gratitud…

– No hablo de gratitud, hablo de responsabilidad. La mayoría en el Senado y en Diputados quieren expresar la renovación del peronismo, igual que algunos gobernadores. A Cambiemos le podrán decir que subestimó la envergadura de la crisis o que sobreestimó el efecto de su irrupción política, pero no nos van a responsabilizar de que esta crisis la generamos.

– ¿El Gobierno se equivocó al buscar la polarización con Cristina Kirchner?

– Tengo otra mirada. Lo de Cristina tiene más que ver con una discusión que tiene que saldar el peronismo. Tendrá que construir un espacio que recupere credibilidad; moderno, tolerante y republicano, con la mochila de haber sido parte de la gestión que ha devastado al Estado.

Luis Naidenoff, senador radical por Formosa (Néstor García)

Luis Naidenoff, senador radical por Formosa (Néstor García)

– ¿A Cristina la ve presa o candidata en 2019?

– Si quiere ser candidata, la precondición está. El bloque del PJ avisó que no apoyará otro eventual pedido de desafuero. La resolverá ella.

– ¿Por qué Pichetto se niega a facilitar el desafuero de la ex presidenta en el Senado?

– Porque en algunos temas hay un solo peronismo. Para los fueros y la protección.

– ¿A Cambiemos le conviene un PJ unido?

– No es bueno para la Argentina que la opción pase por mirar al pasado. La experiencia del populismo derivó en el gobierno más corrupto de los últimos tiempos.

– Cuando el Presidente menciona el 2001 o Carrió habla del helicóptero a mí se me eriza la piel. ¿Cual es su sensación?

– No fuimos nosotros los que fomentamos la idea del “club del helicóptero”. Lamentablemente hay sectores que trabajan alientan y apuestan a la desestabilización.

Si a la sociedad se le pide un esfuerzo, el Estado también debe ser duro con los vivos y los pícaros que remarcan precios”

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– ¿Si Macri no logra levantar la economía Cambiemos tiene un plan B para las elecciones?

-El Gobierno esta absolutamente enfocado en resolver la emergencia y va en la buena dirección con las medidas que se han tomado. En ese contexto, para hablar de la fórmula presidencial de Cambiemos falta un siglo.

– ¿Usted considera que las medidas son aceptadas por el electorado radical?

– Las bases de Gualeguaychú están más firmes que nunca. Cuando aprobamos la coalición decíamos que había que dejar atrás una década de populismo y recuperar la República. La tarea está en ejecución y los logros son enormes. No se puede mirar sólo la foto, hay que ver toda la película. Un ex ministro que decía que teníamos menos pobres que en Alemania habla de los pobres con los datos reales del INDEC. Si ganaba Scioli no había arrepentidos en la Argentina. No había cuadernos ni empresarios intocables investigados.

– ¿La gente lo va a valorar en las urnas?

-Estoy convencido. Pero si a la sociedad se le pide un esfuerzo, el Estado también debe ser duro con los vivos y los pícaros de siempre que remarcan los precios. Ahora tenemos una Ley de Defensa de la Competencia con sanciones fuertes y hay que dar señales claras.

– ¿Y las inversiones que iban a llover?

– Una cuestión doméstica fue sobrevalorar la importancia de Cambiemos como emergente político que dejó atrás una década de populismo y que con el cambio y tu vinculación con el mundo era suficiente para lograr el acompañamiento de los inversores. Pero lo que ocurrió fue que la Argentina tiene una falta de certidumbre que excede a un gobierno.

– ¿Con la ley de aborto, que ayudó a tumbar en el Senado, cree que la UCR perdió la oportunidad de mostrar un sesgo progresista?

– Se dio libertad de conciencia. Cada uno se hará cargo. Así como el Presidente tuvo la valentía de impulsar el debate, Cambiemos hizo un culto a la diversidad. Lamentablemente se perdió una oportunidad, porque estamos ante un enorme problema de salud pública.

– ¿Por qué Insfrán resulta imbatible como gobernador de Formosa? 

– Será exitoso en lo electoral, a partir de la perversa Ley de Lemas, pero es un fracaso social. La única salida laboral de los formoseños es la Terminal de Omnibus.

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Entre el duelo y el temple para seguir dando pelea

Más que en los gestos, a Luis Naidenoff el dolor se le nota en las pausas. El pasado 18 de junio fallecieron su esposa y su hijo de 17 años por una pérdida de gas en la casa que habitaban en Formosa. El 8 de agosto juntó fuerzas para reaparecer en la decisiva sesión sobre la interrupción voluntaria del embarazo y cerró el debate con un elogiado discurso.Ahora reparte el tiempo entre la política y la dedicación a su hija de 23 años, que estudia en Buenos Aires.

-En el debate de la ley de aborto, que votó a favor, usted enfatizó que es un hombre de fe. ¿Lo ayuda para sobrellevar el duelo familiar?

-Sí, me aferro a la fe en el día a día. En el minuto a minuto, te diría. Soy católico y voy a la iglesia.

– Algunos dicen que si hubiera podido estar en la pelea de los votos, la ley se aprobaba...

– No lo puedo medir…. Pero creo que en el Senado faltó una mirada nacional.

Con el mismo temple que mostró al retomar la actividad parlamentaria, Naidenoff se sumó al tándem radical que negocia mano a mano con la primera línea del Gobierno y participa en reuniones ampliadas del Gabinete convocado por Mauricio Macri.

Su primer acercamiento a la política fue como estudiante secundario, en Corrientes, a mediados de 1983: recuerda que asistió a un acto de Raúl Alfonsín en una plaza (“yo ni sabía quién era”, comenta) y quedó cautivado por su mensaje.

Con todo, la carrera partidaria no la construyó en la Universidad, a través de Franja Morada, como muchos de sus contemporáneos. La forjó, en cambio, de una manera atípica. Con diploma de abogado y ya de vuelta en Formosa, se convirtió en pionero de la defensa de los consumidores. Corrían los 90 y al calor de las privatizaciones armó una entidad de nombre pretencioso: Red Solidaria de Asistencia Jurídica Gratuita al Vecino. Dice que se cansó de ganar amparos para que la Justicia ordenara dar marcha atrás con los cortes de luz y agua a usuarios morosos. “Era la política consiguiendo resultados tangibles para la gente”, afirma. Y la fama ganada le permitió aterrizar como concejal capitalino, su primer cargo público.

Fue de los radicales que preferían incluir en la alianza a Sergio Massa, pero cuando ganó Mauricio Macri se alineó rápidamente. De bajo perfil y convicciones firmes su karma política se llama Gildo Insfrán: lo derrotó en las elecciones a gobernador de 2007 y 2015.

Heredó el apellido compuesto, Petcoff Naidenoff, de un abuelo búlgaro que se afincó en la zona “gringa” del Chaco algodonero. En sus orígenes se mezclan también inmigrantes españoles, italianos y ucranianos. Se crió en El Colorado, un pueblo del sur formoseño que ahora tiene 14.000 habitantes, donde su padre se había afincado para trabajar en el campo. Desde chico se hizo futbolero y hasta hace poco se anotaba en cuanto torneo de abogados se organizara en la provincia. Entre tantas cosas, ahora añora las salidas al cine en familia. “Estoy tratando de reacomodar la cabeza”, se confiesa.

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ITINERARIO

Nació hace 51 años en la localidad formoseña de El Colorado y fue bautizado como Luis Carlos Petcoff Naidenoff, aunque utiliza el segundo término del apellido compuesto “para abreviar”. Estudió Derecho en la Universidad del Nordeste y desde Corrientes volvió a Formosa para ejercer la profesión en la capital, como especialista en daños y perjuicios. De 1999 a 2003 presidió el bloque de concejales de la UCR y a partir de 2005 ocupa la banca de senador nacional por la minoría, tras obtener dos reelecciones , la última en 2017. Llegó a presidir el bloque en 2012 y desde noviembre encabeza el interbloque de Cambiemos.

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AL TOQUE

Un desafío: Una educación igualadora en la Argentina.

Un sueño: Los estoy buscando.

Un recuerdo: El día del nacimiento de mis hijos.

Una sociedad que admire: A otras las conozco por lectura y admiro a la sociedad argentina porque tiene la capacidad de renovar las esperanzas a pesar de tantos tropiezos.

Una persona que admire; No es una persona en particular, sino a aquellas que de manera desinteresada tienen un sentido de la solidaridad increíble.

Un líder: Raúl Alfonsín.

Un prócer: José de San Martín.

Una comida: Milanesa.

Una bebida: El mate.

Un placer: Un buen vino.

Un libro: Últimamente estoy consumiendo libros de autoayuda. Pero uno que me marcó fue “Por qué fracasan los países” (escrito por los economistas Daron Acermoglu y James Robinson).

Una película: “Corazón valiente”.

Una serie: Dejé varias a medio camino. No tengo una definida.

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