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Odisea de una madre cuya hija aprende a estudiar por whatsapp

Selva, la madre de una niña que concurre al quinto grado este año de la Escuela N° 1 “General San Martín” de la capital, puso de manifiesto su agotamiento al no poder brindar respuesta adecuada a la educación de la menor, que desde el año pasado lo lleva a cabo tan solo mediante la aplicación de mensajerías Whatsapp.

En el programa “Sin Censura” del Dr. Gabriel Hernández, por FM Radio Parque, descargó su impotencia y también su cansancio, por tratar de atender la educación de su hija de esta manera, al no tener acceso a clases virtuales, en el marco de una extremada dificultad del universo educativo para recibir lo que necesitan para su formación.

Es difícil garantizar la enseñanza a nuestros hijos al no tener las clases tradicionales. En mi caso, nosotros en mi familia no tenemos clases virtuales y entonces debemos apelar por decisión de la escuela, al whatsapp para que mi hija aprenda”, destacó.

En cuanto a la modalidad de estudiar por medio de esta aplicación, dijo Selva que “hace un año y medio que estamos así. Todo el año pasado y este en marcha, la enseñanza es por este medio, en la que envían a mi hija fotos, videos y deberes, que luego nosotros debemos llevar a la escuela con las hojitas y los trabajos hechos”.

Frente a este anticuado método educativo, la madre acongojada agregó que “se me complica un montón enseñarle a mi hija, que pasó al quito grado este año. Hace un año y medio que ella no concurre a clases presenciales. Salió del cuarto grado con un promedio de 8 pero con enseñanza íntegramente a mi cargo. Yo le hice todas las tareas, y este año, en el quinto, ella depende de un ciento por ciento de mi”, subrayó.

Por todo esto que lo abruma, ya que tiene que afrontar al mismo tiempo junto al resto de su familia sus obligaciones laborales, Selva reveló estar al borde de su estado anímico para seguir con la educación de su hija. “Nos mandan las tareas por whatsapp y ella tiene que desarrollar los temas. Pero nosotros no tenemos el concepto claro de cómo desarrollar los temas y cómo encarar los deberes, porque no somos maestros, lo que nos estresa mucho”, se lamentó.

Agregó que tuvo que volver a estudiar algo de matemática y otras materias, para mitigar la carencia de las clases presenciales, cuya vigencia es una eternidad dentro de una interminable cuarentena por coronavirus.

Añadió que ya formularon varios reclamos a la escuela por estas irregularidades de enseñanza, pero no tuvieron respuestas. “No se ponen las pilas y no la puedo cambiar de escuela. No sabemos qué hacer con los deberes que a diario recibe mi hija, por lo que estoy devastada, muy cansada y aparte tenemos que atender nuestros trabajos”, remarcó.

Al borde de las lágrimas, Selva comentó que el resto de las alumnas que estudia de manera virtual, este año juraron la bandera por ese medio, pero dijo que su hija no lo pudo hacer. “Mi hija jamás sabrá lo que es jurar lealtad a la bandera, por lo que la modalidad y la manera institucional que la escuela desarrolla su enseñanza, deja mucho que desear”, indicó.

 

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