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Rojas: Regreso a clases ¿la presencialidad afecta en la educación o no?

Por Agustín Rojas

Es cierto que en el último año ha sido causa de debate y controversia en la sociedad una cuantía de temas (algunos tratados con la enérgica categoría y la etiqueta de la “moral” dando como pie la importancia indiscriminada de estos frente a todas las cuestiones que en la boca de la civilidad permanecen) sin embargo, manifiesto como estudiante que ningún actor social, o casi ninguno (por que muy pocos son los individuos que abren el telón educativo en el gran escenario socio político que ha transcurrido en el inolvidable e infame 2020, y seguro continuara en 2021) puso sobre la mesa este tema. ¿las razones?.

Bueno, con simpleza, mi estimado lector, podríamos afirmar una serie de cuestiones que están en boca de los formoseños (el caso más famoso es el dicho a mencionar: “es un año electivo, este se va a aprovechar para distraer al país con política para olvidar el desastre causado en la educación en los últimos años”)

Sin embargo (y no debe dejar olvidarse este hecho) la última manifestación de esta clase se dio más o menos, a principios de diciembre, con estudiantes protestando frente al ministerio de educación, organizados y aunque en poca cantidad, fueron los primeros en avivar aquella chispa, que en su tiempo y con el pasar de los días, quedaría en el olvido.

Sin embargo, organizaciones como “Jóvenes por la libertad”, “Formosa lucha”, y padres, maestros y alumnos auto convocados, retoman y apoyan el reclamo de la vuelta de las clases presenciales, en una ciudad en la que, en palabras del ministro Jorge Abel Gonzales “goza de un maravilloso estatus sanitario” y manteniendo estos dichos, la manifestación se concretaría con jóvenes con ganas de volver a estudiar.

Sin remitirnos solamente a los últimos párrafos, la vida del estudiante, no deja de ser una vida humana, y por ello no deja de ser tampoco una vida que necesita del aprendizaje, de la sociabilización, entre otros pilares fundamentales que se observan a través del jardín de infantes, primaria, secundaria, y en la posteridad de estos, la universidad.

Si bien el interés por los jóvenes que quieren volver a estudiar es un peso medio en la balanza (porque sí, hay estudiantes a los que no les importa volver, aunque sean una minoría) la llamada de atención hacia los gobernantes también viene acompañada de la mano de padres, hermanos mayores, ex estudiantes, universitarios comprometidos con la causa mencionada anteriormente.

Desde este punto, y viendo como distintos actores se llenaron la boca de conceptos como “institución, republica, justicia, igualdad de derechos” y demás aforismos a un dogma que pretendería ser símil a cuestiones meramente pertenecientes a épocas ilustradas, afirmaríamos sin dar nombre y apellido, que no se los vio hasta el día de hoy en aquellas cuestiones que deben de representar.

Aunque también, “midiendo con regla” la situación, manifiesto un sentir de pertenencia a la representación joven, la cual debe de empezar a movilizarse (en el caso de los que no se movilizaron) o aunar esfuerzos (en cuyos casos si ocurrió tal acto) para elevar por si mismos el reclamo sin la necesidad de esperar el rescate de algún político, o personaje público. Solo de esta manera, se forjan líderes y se elevan reclamos, con los cambios en los frentes y en las vanguardias de la llamada “batalla cultural y por los derechos” (que, para ser francos, al final del día gana su nombre). Ahora bien, mientras 13 provincias (Buenos Aires, Chubut, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Mendoza, Salta, San Juan, San Luis, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Tucumán, y algunos secundarios porteños) inician clases, nuestro territorio comienza a convivir con clases “semi-presenciales” (grupos que asisten presencial y parcialmente por semanas a clases) aunque, como frutilla del postre, esta medida solo es tomada en Formosa y Clorinda. Ahora bien, en una encuesta a 100 alumnos tomada por la organización “jóvenes por la libertad” de entre 14 y 25 años 57 respondieron que volverían con un “SI” 14 optaron por la indecisión “NO SE, NO ME IMPORTA” mientras que 29 tomaron la negativa al regreso “NO VOLVERIA”; dicho experimento social o relevamiento, muestra que los estudiantes se inclinan por una vuelta a las aulas con un protocolo que permita mantener a toda la clase en la institución. Finalmente, y quizá, con el reclamo de los jóvenes, docentes y padres mañana, podamos contar con una nueva esperanza en la pelea por la educación, con un nuevo frente que pelee por el aprendizaje tan vulnerado los últimos años en la provincia.

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