Política

UAL de Formosa: El neochavismo no cierra sin totalitarismo y represión

Carlos Toloza de la Unión Alfonsinista de Formosa afirmó que el modelo neochavista que se quiere imponer desde el gobierno nacional no cierra sin totalitarismo  y sin represión.

Toloza manifestó  que si bien muchos sectores de la vida política, cultural, social y económica de la Argentina  venían denunciando la «venezuelización de la Argentina» de los F&F, eso se veía como una intención no concreta ni real, pero ayer el Presidente Alberto Fernandez dió un grave paso en esa dirección: la de imponer en el país un neochavismo pospandémico, fundado en la concepción de un cambio mundial en las relaciones económicas  y financieras que provocaría el coronavirus.

 Carlos Toloza aseguró que en el kirchnerismo en el poder y en sus alrededores ( ONGs: Organizaciones Sociales, Gremiales, Culturales, efc.) se viene hablando y predicando un mundo nuevo, «una nueva normalidad» en la que el capitalismo neoliberal desaparece y entra en escena el colectivismo socialista, a imagen y semejanza del chavismo del caribe.

En el universo kirchnerista, dijo el dirigente radical, todo gira en lo que va a pasar y en lo que debe pasar en la pospandemia, es casi la tierra prometida del Socialismo del Siglo XXI: hace unos días Lula Da Silva había dado la bienvenida al coronavirus porque abria los ojos a muchos brasileños que no veían la necesidad de un estado presente.

Pero el modelo neochavista no se sostiene sin un gobierno totalitario, afirmó el dirigente de UAL, que suele virar a prácticas dictatoriales, y sobre todo sin represión, dado que grandes sectores de la sociedad presentarán fuerte oposición y resistencia en todos los campos de la vida de las sociedades y de los paises.

Para imponer el modelo neochavista y  N&P, se hará necesario clausurar la libertades de expresión y de prensa, tanto de medios radiales, televisivos como gráficos e incluso en las redes sociales. El modelo al que se dirige la Argentina del kirchnerismo no resiste las protestas sociales de los sindicatos y organizaciones libres del pueblo, las que se reprimiran  con palos y balas hasta la extinción de las mismas.

Más adelante Toloza advirtió que la Pandemia del coronavirus vino a oficiar de  ensayo de restricción de las libertades públicas, le provee al gobierno nacional y a los provinciales un «expertisse» inesperado de control social estricto que mañana se aplicará en defensa del modelo.

Desaparecerán las empresas privadas con las expropiaciones y desaparecerán sindicatos y organizaciones sociales en defensa de las personas con las represiones. Es por eso que en paises como  Venezuela, Cuba, Nicaragua, China y Rusia no existen los sindicatos y ni las organizaciones sociales libres del pueblo: toda protesta y reclamo están clausurados.

El estado tiene el monopolio de la fuerza, el de la comunicación, el de la resolución de los conflictos y hasta el de administrar la vida de personas y familias.

Lo paradojal del modelo neochavista es que aquellas organizaciones del pueblo como los sindicatos, las organizaciones piqueteras, los distintos colectivos sociales que fueron surgiendo por motivos de reivindicaciones diversas y justas, que colaboraron y trabajaron para el acceso al poder del modelo, una vez que se impone son subsumidas hasta la desaparición o hasta la metamorfosis del parapolicialismo, vigilantes del poder.

Es lo que ocurre en los paises socialistas de América Latina que aún perduran, tal como sucede con los colectivos parapoliciales y asesinos de la dictadura de Nicolás Maduro.

 

Es crucial que la dirigencia política, empresaria, gremial, social y religiosa se resista fuerte y públicamente a este  modelo neochavista que encarna el kirchnerismo en el poder nacional, no hacerlo la convertirá en cómplice y responsable de lo que suceda en el país.

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