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Wiñazki: “En Formosa, el culto a la personalidad de Gildo Insfrán es tan atronador como ridículo y aberrante”

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“Gildo Insfran. La maquina de adoctrinar y el pensamiento cautivo”

En Formosa, el culto a la personalidad de Gildo Insfrán es tan atronador como ridículo y aberrante.

La doctrina es una “píldora” que vuelve cautivo al pensamiento. Es un mecanismo cuya característica central es la producción del temor de cada uno a pensar por sí mismo. Es una presión del aparato estatal y paraestatal para cultivar mentiras con semillas de verdad, como escribía el novelista y premio Nobel polaco Czeslaw Milosz.

Los adoctrinadores brotan desde los más diversos espacios: pueden ser actores, docentes, punteros, ONGs sostenidas por dineros públicos, periodistas convertidos en propagandistas, o cualquiera. Son los difusores del manual de instrucciones oficial de culto a la personalidad conjugado con anti periodismo, y anti libertad en general, pero camuflados como vectores de la liberación. Ahora, Telesur, la cadena que sostiene a Nicolás Maduro y que es sostenida por el autócrata y sus socios, vuelve a la Televisión Digital Abierta de la Argentina tras un acuerdo con el gobierno.

Pero no solo acontece el adoctrinamiento literalmente político.

En una tesis doctoral muy relevante y precisa, Catriel Fierro, Doctor en Psicología y becario postdoctoral del Conicet, tras analizar 16.085 referencias bibliográficas de lectura obligatoria en doce carreras de psicología , 8 públicas y las 4 privadas con mayor matrícula, demuestra que: en promedio la bibliografía de las asignaturas obligatorias tiene 44 años de antigüedad. Los artículos científicos con referato de expertos independientes no superan nunca el 7,2% de la bibliografía obligatoria. Y, esencialmente, se verifica la existencia de autores prevalentes: Freud y Lacan.

No está mal, son geniales y cruciales.

Pero la ciencia psicológica ha avanzado y se ha diversificado. Y por omisión de otras corrientes y de materiales actualizados se adoctrina por la primacía de una línea: el psicoanálisis.

Se minimizan las otras líneas existentes.

“Entre 5 y 6 de cada 10 textos son psicoanalíticos, mientras que menos de 1 de cada 10, (o 7 de cada 100) son de orientación cognitiva”.

El proceso de aprendizaje tiende a dogmatizarse.

Algo similar ocurre en la mayoría de las carreras de Ciencias Humanas, con debidas y ponderables excepciones.

En el campo de las Ciencias de la Comunicación predominan visiones anti mediáticas y muy baja tasa de formación en el universo digital y de la revolución que impuso.

La ciencia avanza y la educación se detiene, no se paraliza del todo, por cierto, y gracias también al esfuerzo docente, porque hay doctrinarios y adoctrinadores y también librepensadores e innovadores.

Pero el adoctrinamiento existe y se disemina en flujos diversos.

Milosz, que era polaco y sufrió en carne propia el espíritu del socialismo real verticalista, analiza el tema de los intelectuales adoctrinadores: “Pertenecer a las masas es el gran anhelo del intelectual ‘enajenado’. Se trata de una necesidad apremiante” Ese sentimiento de culpa los moviliza a integrarse a la “Nueva Fe”. Al credo que suponen adhiere el pueblo.

El concepto de intelectual “enajenado” era muy propio de los regímenes socialistas autoritarios. Concebían así a quienes se distanciaron, según ellos, de los proletarios para pensar sin el compromiso de transformar revolucionariamente al mundo.

En rigor, los intelectuales seguidistas de los panfletos imperativos del Politburó dominante sólo fueron útiles para la preeminencia de las burocracias autoritarias.

La mayoría de los docentes de los niveles primario y medio en la Argentina no son militantes. Pero una minoría intensa y sectario tiende a distorsionarlo todo. El sindicalismo oficialista ha permeado el sistema escolar cuya apoteosis, en el peor de los sentidos, ha sido y es su militancia para abolir por un año las clases presenciales.

La educación virtual llegó para quedarse parcialmente, pero la presencialidad es vital, y los derechos de los niños no fueron respetados en ese punto. Salta a la vista a la vez, la necesidad de reconsiderar la economía de cuidado, porque sin presencialidad, muchas mujeres no pueden trabajar, incluso, las mismas docentes -lo mismo corre para los hombres que están a cargo de tareas domésticas y cuidado de los hijos, aunque sean menos-. Pero la militancia descarta la economía real y existencial.

La maquina de adoctrinar funciona aún de forma más enfática y brutal en los feudos.

En Formosa, el culto a la personalidad de Gildo Insfrán es tan atronador como ridículo y aberrante. Basta observar a una nena de siete años recitar en un acto escolar, “popular” y de frente a Gildo unos versos apologéticos tremendos: “La situación es difícil, la gente ya no da más, pero en Formosa estoy tranquila, aquí está mi Capitán”.

La nena aleccionada recitaba, y Gildo sonreía desde su tribuna imperial amparado en la inmunidad del amo y en el abuso horrible de poder que ejercía en ese preciso momento y en todos los momentos.

Esa escena es el horror mismo del adoctrinamiento.

Es una usurpación de la mentalidad infantil para violar su camino hacia la libertad, para interferir en el aprendizaje y para esclavizar.

Sí. Es el horror.

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