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Zion Williamson, el pibe al que todos comparan con LeBron James

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En 2003, LeBron James se convertía en jugador de la NBA al ser elegido en el draft por Cleveland Cavaliers sin siquiera haber pasado por la universidad. Tal era su talento que decidió saltarse las becas de la educación superior y se convirtió enseguida en profesional. Los partidos de los Fighting Irish, como se conocía al equipo de la escuela secundaria St. Vincent-St. Mary en que jugaba el Rey, eran seguidos no sólo por la comunidad de Akron sino por todo el ambiente basquetbolístico estadounidense.

Si bien quedan registros audiovisuales de aquellos pasos de LeBron, son mayormente de origen profesional. ¿Qué habría pasado si James jugaba en una época como la de hoy? Más o menos lo que sucedió con Zion Williamson.

Desde el jugador franquicia de Los Angeles Lakers que el básquetbol de secundaria no tenía un nombre que atrapara tanto como el de este chico de 18 años. Con tres lustros de tecnología a favor, ya no es necesario atestiguar presencia, como en la época del “yo vi jugar a LeBron en el high school”.

Los videos de Williamson son moneda corriente y se viralizaron en cada jornada en cuestión de minutos, debido a su más espectacular virtud: las volcadas con extrema potencia, en las que eleva como si se tratara de una pluma a su gigantesco cuerpo de 2,01 metros y 129 kilos.

Claro que dentro de pocas semanas, Zion entrará en la escena grande, ya que comenzará a defender la camiseta de los Blue Devils de la Universidad de Duke, una de las más prestigiosas de Estados Unidos.

Williamson, ala pivote de la secundaria Spartanburg Day de Carolina del Sur, promedió 24,4 puntos, 9,4 rebotes y 2,8 asistencias en su primer año, para terminar en esta última temporada con cifras de 36,4, 11,4 y 3,5, a las que agregó 3,4 robos y 2,3 tapas.

Pese a ser pura potencia, Zion Williamson también cuenta con otras herramientas en su juego. (Foto: Duke Athletics)

Pese a ser pura potencia, Zion Williamson también cuenta con otras herramientas en su juego. (Foto: Duke Athletics)

Sin ánimos de comparación, sino de contextualizar lo que significan esas cifras, LeBron había promediado 30,4 puntos, 9,7 rebotes y 4,9 asistencias en su cuarto y último año en la secundaria, con la que ganó tres títulos estatales en sus cuatro años. Lo curioso es que Zion también conquistó tres campeonatos estatales, pero de forma consecutiva.

Lee Sartor, su entrenador en los Griffins, como se conoce al equipo de la escuela Spartanburg, fue categórico al definirlo así la noche de la tercera consagración del equipo: “Creo que tiene la chance de ser algún día, si sigue trabajando y Dios le brinda salud, el mejor que haya jugado jamás (al básquetbol)”.

En la consideración individual, según el área especializada de la cadena ESPN, Williamson quedó catalogado como el segundo mejor jugador de la secundaria en todo el país, sólo superado por R.J. Barrett, un alero del colegio Montverde Academy, cuyo equipo de básquetbol fue considerado el mejor del país en la 2017-18 y quien se posiciona como candidato a ser el 1 del draft de la NBA 2019.

De acuerdo al Índice de Consenso de Reclutamientos, una herramienta que calcula las evaluaciones no sólo de ESPN sino de varias otras listas elaboradas de acuerdo al seguimiento de promesas, Williamson era efectivamente el segundo mejor al inicio de la temporada (septiembre de 2017) y terminó en el cuarto lugar. A su favor, su caída se debió principalmente a que una lesión lo marginó de varios partidos en la última campaña.

La mediatización de su figura fue tal que a principios de este año, luego de ser visitado por 25 entrenadores universitarios y de tener una veintena de ofertas sobre la mesa, Zion terminó anunciando su decisión de ir a Duke en una conferencia de prensa montada en las instalaciones de su colegio. Es más: hasta tuvo su propio blog en la versión de noticias deportivas de colegios secundarios del archiconocido diario “USA Today”.

Con una potencia de salto que queda en evidencia en cada volcada que se hace viral, pero también a la hora de defender el aro propio o de capturar rebotes en ambos tableros, Williamson puede jugar en cualquiera de las posiciones del poste bajo.

Su potencia y velocidad, pese a sus kilos, lo convierten en una peligrosa arma en la transición: en el nivel secundario, era prácticamente una topadora en cada contraataque. Pero también se desenvuelve muy bien sin la pelota en las manos, ofreciendo cortinas o cortes al aro.

En los primeros entrenamientos con el equipo universitario, donde será dirigido por Mike Krzyzewski, ex entrenador de la Selección estadounidense, el pibe ya dejó varias volcadas con su sello, incluso emulando el salto de Michael Jordan desde la línea de libres. Y en su debut en la pretemporada, dejó una planilla con 29 puntos y 13 rebotes.

El peso de Zion, si bien sirve para resaltar sus condiciones a la hora de elevarse, es en realidad un potencial problema en sus aspiraciones profesionales. Tendrá tiempo y todas las facilidades en un programa como el de Duke para ponerse a punto, pero debería llegar a la NBA con unos 20 kilos menos.

Y esto cobra relevancia si, como suele suceder con los últimos grandes prospectos universitarios, se lleva a cabo lo que se conoce como one-and-done, el salto inmediato al profesionalismo tras un año en la NCAA.

Al margen de ello, Williamson ya ha hecho un ruido que los colegios secundarios no oían desde las épocas de LeBron. Y a diferencia de James, se lo ha podido seguir paso a paso. Ahora le toca empezar a demostrar ante otro tipo de resistencia. Resta esperar y ver qué le depara el destino a este prometedor gigante de las volcadas virales.

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